Por Franklin González - Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Uruguay
El 26 de junio de 1908 nació Salvador Allende, hace 100 años. Desde muy temprana edad alimentó sus sueños libertarios y de justicia social en la saga familiar. Sus Tatarabuelos Allende Garcés, fueron a la guerra por la independencia luchando contra los españoles. Durante la sangrienta Guerra Civil de 1891, su padre luchó como tenienteartillero en la Batalla de Concón, en las cercanías de Valparaíso, y su tío Arsenio Grossens murió fusilado. Su abuelo, el Dr. Ramón Allende Padín, se enroló en la lucha política para separar la iglesia católica del Estado y promovió los cementerios laicos, por lo cual en 1873 lo llamarían "el Rojo".
Su padre, el Abogado Salvador Allende Castro, le transmitió el goce por la vida y Laura Goncen, su madre, le inyectó el respeto por la diversidad, la sabia nutriente de su amor incondicional y la fuerza obstinada para sobreponerse a la muerte. La madre de Allende enterró a dos de sus hijos, Salvador y Laura, y perseveró casi forzudamente en el intento, bautizando con los mismos nombres a sus niños que nacieron luego.
Tuvo como instructor político a un viejo zapatero anarquista, italiano de origen, Juan Demarchi, del cual diría lo siguiente: "me enseñó a jugar ajedrez, me hablaba de cosas de la vida, me prestaba libros. Sus comentarios eran importantes porque yo no tenía una vocación profunda de lectura y él me simplificaba los problemas, con esa sencillez y esa claridad que tienen los obreros que han asimilado bien las cosas".
Salvador Allende fue un hombre con disciplina y claridad en sus objetivos. Seguridad en sí mismo y era tanta la que tenía que no hubo apodos ni chistes que le hicieran cambiar. "Lenin con tongo"en referencia al clásico sombrero tipo hongo, llegaron a decirle sus amigos, criticando el cuidado que tenía en su vestuario y apariencia elegante, que incluía sombrero y trajes hechos con casimires ingleses.
Allende fue médico de profesión, dirigente político, parlamentario, candidato presidencial y presidente de Chile, pero sobre todo, hombre de profundos sentimientos humanos. Se casó con Hortensia Bussi, a la que cariñosamente le decían Tencha y tuvieron tres hijas Carmen Paz, Beatriz e Isabel y conformaron una alianza indestructible hasta la muerte.
En 1952, una vez sufrida una derrota electoral en su primera candidatura presidencial, Salvador Allende diría, para insuflar optimismo a sus seguidores, lo siguiente: "Camaradas, no son lágrimas de derrota, son lágrimas de impotencia. Pero un hombre que tiene confianza en su pueblo ¡no debe llorar nunca de impotencia!".
Salvador Allende fue ciertamente un soñador porque prometía el sueño de igualdad y justicia para la mayoría postergada y silenciada de América Latina. Hoy en día es historia viva, es historia verdadera y es historia para siempre, porque la redención de las mayorías ya no es sólo un clamor que retumba por doquier, sino que en muchos lugares de América Latina y el Caribe, comienzan a ejercitarse las prácticas gubernamentales, siguiendo los máximos allendistas, de que al pueblo hay que respetarlo y cumplirlo.
Por eso y mucho más, los trabajadores, estudiantes, campesinos e intelectuales de su patria lo llamaron "Compañero Presidente".
Salvador Allende, el hombre que defendió con su vida la lealtad de su pueblo aquel fatídico 11 de setiembre de 1973, será, como dijo José Martí, en referencia a Bolívar, que: "de hijo en hijo, mientras la América viva, el eco de su nombre resonará en lo más viril y honrado de nuestras entrañas".
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