Por Fernando Pereira - Miembro del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT
Hace apenas unas días concurrimos al sepelio del gran Mario Benedetti. Lo hicimos con el profundo dolor que implica despedir físicamente a un grande, a un hombre por sobre todas las cosas, coherente. Claro que fue un gran poeta que a todos nos conmovió, claro que fue un espectacular novelista, claro que fue un ensayista fantástico, claro que por todos esos talentos se lo conoce en buena parte del mundo. Pero en el Uruguay lo conocemos además por su enorme compromiso con una sociedad justa, solidaria, democrática. Lo conocemos además por su solidaridad sin límites, por su compromiso con los trabajadores, por el amor a su pueblo.
El logró y logra lo que muy pocos pueden, que aún, sin conocerlo, la gente lo sienta su amigo, su compañero, "su cómplice y todo", y sobre todo que sienta que "en la calle codo a codo somos mucho más que dos". Un compañero y amigo mío de Primaria, también poeta, el Pepe Da Silva me lo recuerda todo el tiempo.
Hace apenas unos días despedíamos a la poetisa compañera Idea Vilariño y me vino al recuerdo algunas reflexiones de mi padre en sus últimos días de vida y de militancia. A sus 83 años me dijo: "lo feo es mirar para atrás y no encontrar a quién consultar". Ese recuerdo me hizo pensar en medio del dolor que se han ido un conjunto de referentes de los Uruguayos, como nuestro Pepe D´Elía, el general Líber Seregni, Atahualpa del Cioppo, Crottogini, Cores, Félix Díaz y otros tantos compañeros y compañeras que nos han dejado un legado increíble. Y para mí, el aprendizaje más importante: la militancia es ante todo un acto de amor profundo.
Estos hombres y mujeres son hijos e hijas de una sociedad determinada, de una forma de sentir el amor, la ética, la solidaridad, de poner todos sus talentos al servicio de la gente, de toda la gente, de no creérsela, de brindarse por completo. Nuestra responsabilidad no es copiarlos, es tomar su enseñanza y dirigirnos a la construcción de una sociedad que permita que florezcan todos los talentos que hoy están creciendo o que son apenas semillas. Nuestra responsabilidad es construir nuevas referencias con nuestras raíces nutriéndose en todo el legado que nos dejaron. Se trata de seguir construyendo la esperanza, se trata de que en medio del dolor salgamos a buscar un nuevo día, desplegando alas, multiplicando sueños y edificando utopías.
"Te dejo con tu vida, tu trabajo, tu gente, con tus puestas de sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza, te dejo junto al mundo, derrotando imposibles, segura sin seguro... Pero tampoco creas a pie juntillas todo. No creas, nunca creas, este falso abandono. Estaré donde menos lo esperes. Por ejemplo, en un árbol añoso de oscuros cabeceos. Estaré en un lejano horizonte sin horas, en la huella del tacto, en tu sombra y mi sombra(...)".
Gracias Mario, esperamos honrarte con nuestros hechos y nuestro quehacer diario.
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