La autopsia realizada confirmó, además que la mujer fue sometida a vejámenes y golpeada en la cabeza en forma reiterada, presumiblemente con un palo. Como se informó en la edición de ayer, la presunción tan temida de familiares y la Policía lamentablemente se confirmó al hallarse su cadáver en la mañana del domingo, con las ropas bajas, en la zona de tubulares del Cementerio del Norte. La víctima fue interceptada por uno o más individuos cuando se dirigía a tomar el ómnibus en avenida Instrucciones a las cinco de la madrugada como lo hacía habitualmente. Pese a que policías de la Seccional 17ª detuvieron a varios sospechosos y que trascendió que el criminal había sido detenido, por ahora la investigación no tiene un rumbo certero.
Se sabe, según declaraciones de la propia hermana de la víctima, que hace aproximadamente unos 20 días, un desconocido se había sobrepasado con María Alejandra. "Le tocó la cola y ella le pegó un carterazo", contó la señora. Pese a ello, la Policía no tiene el más mínimo indicio de quién haya sido el que la manoseó y, aunque fuera individualizado, no necesariamente tendría que ser el criminal.
Lo más interesante es que la señora asesinada pudo dejar la única pista de su asesino guardada debajo de sus uñas.
De los exámenes realizados extrajeron pequeñas partículas de piel humana que bien podrían ser del atacante.
En razón de ello, la muestra fue remitida a los laboratorios de Policía Técnica a efectos de proceder al examen de ADN correspondiente, única opción, por ahora de descubrir al matador. *
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