ALDO ROQUE DIFILIPPO - MERCEDES
Para la Policía María Alejandra se autoeliminó. Para su padre hay muchos elementos que hacen suponer otra cosa.
En diálogo con LA REPUBLICA, Wilman Castro, padre de María Alejandra, expresó su punto de vista y planteó algunas interrogantes que aún hoy, a 7 años, continúan sin respuesta.
--¿Cómo te enterás de lo que le había sucedido a María Alejandra?
--Me entero ese mismo día, aproximadamente a las 23.30 horas que vino uno de mis hijos a avisarme lo que le había pasado. Pero no tuve ninguna comunicación oficial. La Policía en ningún momento se comunicó conmigo, ni en ese momento ni después. Es algo que no logro entender, ya que hacía más de un año que yo estaba realizando gestiones a nivel policial y judicial debido a la adicción a las drogas de mi hija. O sea que María Alejandra no era una desconocida y yo tampoco. Yo prácticamente concurría a diario a distintas dependencias policiales tratando de solucionar la problemática de mi hija, entonces no logro entender cómo cuando se desarrolla este episodio la Policía me ignora, en una actitud que entiendo de ninguneo, porque eso es ningunear a la víctima y a la familia. La Policía en ningún momento comunicó que mi hija había tenido un accidente.
--Tú sabías que tu hija era consumidora de droga y que posiblemente era un correo, una mula.
--Claro. Estuve trabajando mucho atrás de ese problema. Inclusive le solicité autorización al juez Carlos Colmenero para poder hacerle un tratamiento médico a ella. El doctor Colmenero me lo negó, con la consecuencia que trae aparejada esa negativa. Eso tampoco lo entiendo porque a un adicto hay que tratarlo porque es un enfermo. Es una de las tantas cosas inexplicables: la Justicia niega la posibilidad de que la familia le realice un tratamiento para curar un enfermo.
--¿Ella había sido detenida en algún momento?
--Sí, en averiguaciones. En un momento ella se escapó de la casa de la madre y estuvo desaparecida un par de días. Cuando regresó estuvo detenida en averiguaciones para saber qué era lo que estaba pasando y para ver qué relación tenía con algunos casos de droga. Después ella fue requerida por varias dependencias policiales a raíz del caso de Cuestas.
(El asesinato del pai Daniel Cuestas, ocurrido en setiembre de 1997, se constituyó en el caso policial más cruel que recuerda la historia policial de Mercedes, ya que su cuerpo fue encontrado maniatado en una silla, apuñalado en reiteradas oportunidades. Asesinato que aún continúa impune).
Ella fue interrogada por distintas dependencias policiales, y me consta, porque la misma Policía me lo dijo, que era vigilada las 24 horas del día. Por eso lo que no me cierra es que cuando sucede esto, nadie se acordó de avisar. Tampoco había ningún efectivo policial en el Sanatorio donde fue transportada mi hija. Nadie retiró la ropa que ella llevaba puesta. Todos sabemos que la ropa es un elemento fundamental cuando se realiza una investigación pasa saber qué rastros quedaron. Esa ropa quedó en el Sanatorio, y después fue lavada por las empleadas del Sanatorio y el posible rastro desapareció.
--¿Qué elementos pudiste ir armando para determinar que tu hija no se suicidó?
--A los pocos días del suceso yo comienzo a reaccionar, y me empiezan a llegar versiones muy fuertes, sobre todo provenientes del Hospital local donde ella fue internada en un primer momento, donde me decían que es imposible que se suicide si tiene un tiro en la nuca. Esa fue la primera versión. No fue una, fueron varias personas que me dijeron lo mismo. Yo no puedo afirmar eso porque nunca vi una foto de ella. No sé cuál fue la posición del disparo. Pero mucha gente con la que he hablado duda de la posición del disparo, o sea que algo de verdad hay en eso.
--¿Qué dictaminó la autopsia?
--Ese es otro problema porque no se le realizó autopsia.
--¿Cómo que no se le realizó la autopsia?
--Tuve oportunidad de hablar con el médico forense que actuó, y que le hizo un reconocimiento visual, simplemente. No le realizó la autopsia y no se pidió lo que se llama la mecánica del disparo para determinar si había posibilidad de que fuera efectuado por la propia persona desde esa posición. Eso tampoco se realizó. El forense me dijo que no había realizado la autopsia porque un jerarca policial le había dicho que no era necesario, que ellos entendían que eso había sido un suicidio y no era necesario investigar nada. Cosa que también me llama poderosamente la atención, esa subordinación del forense ante el policía, y como la Policía puede decir una hora después que sucedió el hecho que fue un suicidio, si ni sabían si mi hija estaba viva o muerta. María Alejandra fallece a las 0.15 horas. A la una de la madrugada yo fui a la Seccional 2ª después de que arreglé todo el problema del sepelio, y la oficial que me atendió lo primero que me dijo fue: su hija se suicidó. Y yo le digo: ¿cómo saben si hace 45 minutos que falleció, y no había ninguno de ustedes presentes en el Sanatorio para saber si mi hija estaba viva o muerta? Entonces de ahí ya arrancamos mal.
Después cuando concurro al Hospital a pedir la ficha de ingreso me encuentro con una nueva sorpresa. Ella ingresó a las 22.15 horas, o sea, estuvo más de una hora en el lugar, herida, con un balazo en la cabeza, y esa es una pregunta que le hice a muchísima gente de la Policía: ¿qué hicieron durante una hora que dejaron a mi hija tirada en el piso? Hasta el día de hoy nadie me lo ha podido contestar, ni oficial ni extraoficialmente.
--¿Se pudo determinar cuándo se enteró del caso la Policía?
--Hablé con uno de los policías que intervino, y me dijo que eran las 21 horas, algo pasadas, cuando ellos recibieron el llamado, y eso no se discute de que fue alrededor de las 21, 21.05 horas.
--A esa hora se da el alerta. La Policía va hasta el apartamento donde ella vivía y me dices que recién una hora después es trasladada al Hospital.
--Una hora después ingresa al Hospital. Si se demoró una hora en transportar un herido de bala al Hospital, ¿eso no es omisión de asistencia?
--¿Todo esto lo denunciaste ante la Justicia?
--Sí, sí. Hay un expediente que lamentablemente la Justicia lo archivó. Porque lo primero que solicité fue la realización de la autopsia. Eso fue más o menos por el mes de setiembre 1998. Recién a principios de 2001 el juez accede a enviar el expediente como estaba en ese momento al Instituto Técnico Forense en Montevideo, para que ellos lo estudiaran y ver si era necesario trasladar el cuerpo para realizar la autopsia o no. El expediente fue devuelto por el Instituto Técnico Forense con un documento en el cual se llegaba a la conclusión de que no era posible decir que lo que había pasado era un suicidio, pero que se recomendaba investigar otras alternativas, concretamente la posibilidad del homicidio. Esa fue la última comunicación que tuve con la Justicia. Después de un año, año y medio me vine a enterar que habían archivado el caso, pero creo que la Justicia no hizo absolutamente nada después de esa comunicación del instituto Técnico Forense.
--¿De quién era el arma utilizada?
--Ese es otro problema. Supuestamente el arma era un revólver 38, que figuraba como propiedad del compañero de mi hija. Digo supuestamente porque no sé si hay prueba balística que determine que fue esa arma. Esa arma apareció al lado del cuerpo de mi hija. Pero hay otra cosa que me llama poderosamente la atención, no creo que si mi hija hubiera tenido el deseo de suicidarse hubiese utilizado el arma de su compañero cuando ella tenía un arma, que el compañero le había regalado pocos meses antes, según ella para que se protegiera de las amistades de él.
--¿De las amistades del compañero?
--Sí. Eso fue lo que ella me contó. Entonces ella tenía un arma, pero esa arma no apareció tampoco.
--¿En las pertenencias que quedaron en la vivienda no estaba esa arma de María Alejandra?
--No, nunca apareció, y pregunté reiteradas veces y nadie sabe. Como nunca apareció algo que para mí es fundamental, la agenda de ella, donde tenía anotados nombres, direcciones y teléfonos de un montón de gente. Yo tuve oportunidad de ver esa agenda; y tampoco apareció. Los documentos personales de ella tampoco aparecieron.
Ella se había peleado con el compañero un viernes de noche y se fue a la casa de la madre. Estuvo sábado y domingo, y el lunes de tardecita decide regresar al apartamento a buscar su ropa. Le pide prestado el coche a la madre, regresa al apartamento, pero lo estaciona una cuadra más adelante, lo que me hace pensar que no quería que la vieran y se encontró, cuando ingresó a la vivienda, con más gente de la que esperaba encontrar.
Las versiones que tengo es que mi hija estuvo en ese apartamento más de dos horas. No fue un episodio que ocurrió en 15 minutos, como se dijo; y no estaban solos, había mucha gente dentro de ese apartamento.
¿Dónde están esos criminales? Si uno lo piensa un segundo, crea una situación de inseguridad tremenda. ¿Entonces, funciona la Justicia, funciona la Policía? ¿Funciona la sociedad en su conjunto? Son preguntas que uno se hace todos los días. Porque la situación se mantiene y pasan los años y no pasa nada. *
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