En el lugar tres jóvenes le habían hecho señas. Apenas subieron al ómnibus, uno de ellos sacó a relucir un arma de fuego de grueso calibre con la cual no sólo intimidó de muerte al transportista sino que también los pasajeros fueron objeto de amenazas. Dando muestras de una agresividad inusitada, los individuos les quitaron los valores y el dinero a todos los pasajeros y al chofer. El pánico se apoderó de todos cuando uno de los asaltantes comenzó a incitar al que tenía en arma de fuego: "Matá a uno, matá a uno".
Los segundos se hicieron horas para las seis víctimas pues como el sujeto no disparaba, su enloquecido cómplice empezó a gritar exigiéndole que ejecutara a uno de los rehenes.
Este, aunque parezca poco creíble, tuvo que ser calmado por sus compinches, hasta que ya con el botín en su poder resolvieron bajar del ómnibus y darse a la fuga hacia un asentamiento instalado en las inmediaciones. Tanto miedo tuvo uno de los pasajeros que, luego que los delincuentes desaparecieron, bajó y corriendo llegó hasta su casa, desde donde llamó por teléfono a la Seccional 14ª para denunciar lo que había pasado.
Pese a los distintos operativos policiales realizados por efectivos de la comisaría de Carrasco y de la Brigada de Asaltos los violentos maleantes no pudieron ser ubicados. *
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