JULIO CESAR MARTINEZ
La férrea lucha emprendida por las autoridades contra el tráfico de drogas ha permitido en los últimos tiempos, el secuestro de interesantes volúmenes de mercadería que se pretendía introducir al país, por tierra, aire y mar, utilizando para ello distintos sistemas pergeñados para burlar los controles aduaneros y de los cuerpos especializados policiales de represión y control del narcotráfico.
No hace mucho se encontró una buena cantidad de mercadería dentro del tanque de combustible de un vehículo con el que se pretendió ingresar a nuestro país a través de los puentes internacionales que nos unen con la República Argentina.
Bolsos y valijas con dobles fondos son ya casi folclóricos sistemas de transporte, e incluso no hace mucho, se detectó droga en los forros intermedios de prendas de vestir, perfectamente disimulados por sus portadores.
Pero quizás uno de los más lamentables sistemas de correo del narcotráfico, es aquel de las "mulas" humanas, que consiste en hombres y mujeres que portan en sus estómagos "tizas" de cocaína de un país a otro y para recuperarlas una vez superados todos los controles deben evacuar entre sus heces, las cápsulas que portaban en su sistema digestivo.
Demás está decir el enorme riesgo que este tipo de portadores corren al llevar dentro de su organismo estas cápsulas, que, en caso de romperse alguna de ellas, significaría una dosis letal para cualquier persona.
A lo largo de los años en todo el mundo, han aparecido cientos de triquiñuelas ideadas por las organizaciones del narcotráfico, destinadas a burlar los controles aduaneros.
Allá por la década del setenta, inclusive los diarios argentinos hablaron mucho de un caso de ribetes patéticos.
Una pareja fue detenida por las autoridades aduaneras del Puerto de Buenos Aires, comprobándose que la droga la transportaban oculta dentro del cuerpecito embalsamado de un bebé de pocos meses que la mujer llevaba entre sus brazos, envuelto en amplios y elegantes rebozos.
La sospecha recayó en la pareja gracias a la sagacidad de un agente aduanero que consideró extraño que la referida mujer viajara siempre con un bebé en los brazos, por otra parte, un niño que nunca crecía y siempre estaba dormido y arropado de batitas y rebozos de lana, aunque fuese verano.
Pero sin lugar a dudas, de comprobarse algunas pistas que los investigadores vienen siguiendo y tomando muy en serio en nuestro país en los últimos días, algunas organizaciones estarían introduciendo droga en nuestro mercado, a través de la frontera seca con Brasil, dentro de uno de los varios estómagos de animales vacunos que trasiegan legal o ilegalmente la demarcatoria fronteriza entre Uruguay y el estado de Rio Grande Do Sul.
De acuerdo con los datos que ha sido posible obtener, se introducirían cápsulas de respetable tamaño en el recto de los animales vacunos, colmándoles su capacidad con varios kilos de mercadería, la que luego sería evacuada en lugar seguro por estos animales, con el mismo proceso aplicado desde siempre a las llamadas "mulas humanas" que trasiegan las tizas en su aparato digestivo.
Algunas técnicos veterinarios consultados sobre la viabilidad de este tipo de introducción de drogas en el sistema digestivo del ganado vacuno o caballar, si bien no lo consideraron de plano como posible, aceptaron sí que con las debidas precauciones y conocimiento del tema, las implantaciones podrían hacerse, pero siempre sobre la base de un importante riesgo.
Riesgo por otra parte, dijeron, equivalente al que enfrentan aquellos seres humanos que prestan su organismo para este tipo de tráfico.
A partir de los primeros datos sobre esta posible modalidad de transporte de drogas a través de las líneas fronterizas, seguramente de comprobarse que sea efectivamente así, los uruguayos tendríamos que cuidarnos mucho de los efectos secundarios que pudiera producirnos un buen guiso de mondongo.
Si en lugar de la habitual pesadez que nos afecta luego de una opípara buseca, usted siente algo así como unas locas ganas de volar, suspenda el mondongo por un tiempo, al menos hasta que se le pase el efecto. *
Comentarios (beta!)