Los vecinos estaban hartos. Varias veces se reunieron en la esquina de Altamirano y Tomás Gomensoro y comentaron la desgracia compartida. Ya no sabían qué hacer con ese muchacho de 16 años que una y otra vez volvía al barrio y los robaba a todos. No podía dejar ni la ropa colgada, las garrafas habían desaparecido y sólo una bicicleta quedaba en pie. El chico tenía 127 anotaciones por otras tantas infracciones pero siempre se las ingeniaba para irse de dependencias del INAU para volver al barrio y atormentar a los vecinos. A las siete de la tarde del pasado jueves el barrio estalló. El menor había vuelto y estaba a punto de llevarse la última bicicleta del patio de una finca cuando varios lo vieron. Entonces sucedió algo insólito, 15 vecinos (hombres y mujeres) lo rodearon y comenzaron a insultarlo y por poco no se llegó a la agresión física, ya que en el lugar se hizo presente un móvil policial, cuyos funcionarios se llevaron al jovencito. *
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