En el boliche de la zona céntrica todo transcurría con naturalidad. El local estaba lleno de gente que bailaba con alegría y corrección. La tranquilidad se vería interrumpida por un hombre de 35 años que, con unas copas de más, comenzó a mostrarse bastante agresivo. En determinado momento salió a la pista y en medio de la oscuridad le tocó los glúteos a varias de las chicas que danzaban. Estas, para que sus compañeros de baile no se vieran envueltos en un lío, no dijeron nada. Empero, al hombre se le acabó el manoseo impúdico cuando un joven advirtió el manotazo contra su novia. Allí se armó la de San Quintín porque el muchacho lo agarró del cuello, debiendo intervenir los guardias privados que sacaron a la calle al provocador. Afuera la cosa fue peor, porque totalmente desacatado la emprendió a golpes de puño contra dos de los vigilantes de 27 y 22 años que sufrieron lesiones, pese a lo cual pudieron dominarlo y entregarlo a la Policía. *
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