Los incidentes se registraron en el área donde se encuentran los internos más peligrosos, conocida antiguamente como el Pabellón 11. Allí varios de los reclusos con problemas psiquiátricos quemaron colchones y obligaron a enfermeras y médicos a salir al exterior. Las autoridades del hospital dieron cuenta de lo que estaba sucediendo a la Mesa Central de Operaciones de la Jefatura de Policía que despachó al lugar a los bomberos y a efectivos policiales de varias reparticiones. Mientras los bomberos se abocaron de inmediato a la extinción del fuego con gran concentración de humo, la Policía pudo dominar rápidamente a los amotinados que debieron ser trasladados a otra sala de manera provisoria. Las autoridades del nosocomio psiquiátrico estuvieron en el lugar supervisando el estado de la situación, con el apoyo de personal del Ministerio del Interior. El problema suscitado en el hospital Vilardebó puso de nuevo en el tapete el viejo reclamo de los trabajadores de la salud, quienes en reiteradas oportunidades han advertido sobre lo delicado de la realidad de ese centro.
Los médicos reclaman que los reclusos que necesiten asistencia especial sean atendidos en un lugar especialmente preparado y no en el edificio de la avenida Millán. Los médicos insisten en que el hospital Vilardebó no cuenta ni con el espacio ni con el personal adecuado para atender esas patologías.
Luego de momentos de suma tensión, la calma retornó. La situación creada en el centro hospitalario fue puesta en conocimiento del juez en lo penal de turno. Pese a que las autoridades hospitalarias no quisieron hacer declaraciones, extraoficialmente LA REPUBLICA pudo saber que ya se están estudiando traslados de algunos de los reclusos, para lo cual es necesario la intervención de médicos forenses y órdenes de los magistrados que dispusieron sus internaciones. *
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