IVAN MOURELLE - RIVERA
El Dr. Belmiro Krieger, director del Foro de Justicia Federal con Livramento, es responsable de la resolución de los problemas federales en la zona sur del Estado de Río Grande del Sur. Con respecto a la actividad delictiva en la frontera, Krieger comenta: "Todo comienza con la peculiaridad de nuestra frontera, donde existe una situación consolidada hace ya décadas, pues las familias se mezclan y por eso es que las poblaciones han quedado marginadas, dado que los ordenamientos jurídicos de ambos países no respaldan correctamente a una población que abarca Rivera y Livramento, en este caso, 180.000 personas. Esto nunca fue institucionalizado como para proteger a los ciudadanos de bien, que normalmente son los que tratan de cumplir con la ley, ya que la delincuencia se mueve en las sombras de la ilegalidad, por lo que esa situación de no tener un ordenamiento que proteja a los ciudadanos de ambos países, desfavorece a los ciudadanos de bien, para favorecer a los delincuentes. Por eso es que tenemos tantos problemas para combatir el delito en la frontera, ya que las trabas legales que se aplican son para los ciudadanos de bien y no para quienes delinquen". Sobre el debatido acuerdo de cooperación judicial, Krieger dijo "el acuerdo se realizó para regularizar la situación de los hombres de bien de la frontera, pero fue de una "infelicidad técnica" enorme, ya que todavía está para ser tratado tanto en Montevideo como en Brasilia y demorado en el tiempo, a pesar de tener pocos artículos, 11 en total, alguno de los cuales son muy pequeños, pero de una amplitud enorme como para regularizar esta situación. La elaboración de cualquier proyecto tiene que tener como base la propia frontera y en especial la de Rivera - Livramento, que aparece como el "laboratorio " perfecto.
Al ser consultado por las distintas formas de delito en la frontera, Krieger expresó que "el contrabando es un gran problema, dado que normalmente tenemos cientos de expedientes para resolver, sabiendo nosotros que existe quien contrabandea en busca de riqueza o aquel que realiza el contrabando "hormiga", que lo hace para su manutención, algo casi lógico en una región que está empobrecida, lo que obliga a flexibilizar la justicia. El flujo de contrabando en la actualidad es muy grande, con una gran diferencia en los volúmenes de dinero, ya que en la actualidad en el Uruguay se está combatiendo el ingreso de cigarrillos que son de origen paraguayo, los que no cifran una gran cantidad de dinero, en tanto que hacia Brasil se están ingresando camiones enteros de whisky, en algunos casos con cargas de hasta U$ 200.000, o artículos de electrónica y hasta contrabando de armas y en ellos están involucrados varios ciudadanos uruguayos". En la actualidad tienen requisitoria pendiente en el vecino país dos ciudadanos uruguayos propietarios de Free Shops en el departamento de Rivera, quienes financiaban las cargas que acostumbraban custodiar los dos policías brasileños desaparecidos misteriosamente, tal como informó LA REPUBLICA oportunamente. El ministro de Justicia brasileño afirma que "la relación entre las Justicias de ambos países es improductiva, casi nula en cooperación, porque por un lado los ordenamientos no favorecen y por otro las personas no ayudan. La legislación me obliga a que si yo tengo que citar a un ciudadano uruguayo que vive a cien metros de la línea divisoria, tengo que enviar el pedido hacia Brasilia, para que de allí vaya a Montevideo y luego a Rivera y quizás sea solamente para un interrogatorio. Esto es lo que se debe solucionar a través de los acuerdos de frontera, ya que a pesar de que por medio del conocimiento o de la amistad que se pueda tener con el juez de la ciudad vecina, están los abogados defensores, a veces de traficantes de drogas, que pasan de repente 500 kilos, que tratan de encontrar la brecha para argumentar en defensa de su cliente y, de hallarla, pueden hasta anular el proceso".
El caso del avión que partió de Brasil con más de 400 kilos de droga, y seguramente con 50 kilos de cocaína que fue arrojada desde el aire en territorio uruguayo y luego la nave aterrizó en un aeródromo en Livramento, deja en evidencia la casi nula cooperación entre los países. "El avión, dice Krieger, estaba siendo monitoreado por la Policía brasileña, desapareció de los radares y reapareció aquí, aterrizando en el Aeródromo Paz y cuando advierten la presencia policial, el piloto arremete para decolar nuevamente y fue abatido por los efectivos actuantes, deteniendo al acompañante. Pero al ingresar a la aeronave, la droga no estaba y para nosotros el crimen se materializa al tener la droga, solamente que está en Uruguay y para seguir con el proceso necesitamos el informe sobre toxicología que confirme que lo aprehendido es droga, pero eso no nos llegó. Es decir, en su país tienen la droga, pero no al narcotraficante, que es lo que tenemos nosotros, sólo que si no nos llega el laudo solicitado estamos obligados a anular el proceso.
Esto no ocurre entre las Policías, las que tienen una buena relación y para el caso que le mencioné los propios policías uruguayos se pusieron a la orden para declarar, pero si la Justicia no se expide, no se cierra el proceso". *
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