Precisamente, Diego de León Conde (El Cosita) violó y ultimó a María del Carmen Alcoba Núñez y arrojó su cuerpo en los tubulares del Cementerio del Norte. El matador vivía cerca de la necrópolis y su segundo asesinato, que tuvo como víctima a Ximena Britos, se produjo también en un galpón cercano al cementerio. En ambos casos contó con la complicidad de Rafael García Rodríguez (El Sapo), considerado por la Policía "con un rango de ferocidad menor".
Fuentes judiciales comprobaron, de acuerdo a estudios médicos, que ninguno de los dos se encontraba ni alcoholizado ni drogado cuando despedazaron a su compañero de celda (106) Ruben Julio Domínguez da Luz (El Caramelero), a su vez asesino de Leticia Medeiros cuyo cuerpo apareció en el Monte de la Francesa, a fines del año 2003.
En la edición de ayer se narró exhaustivamente el horroroso crimen. Los dos individuos usaron un corte carcelario para apuñalarlo reiteradamente y una hoja de afeitar para provocarle cortes en el cuerpo. Los aterrados guardias salieron corriendo para pedir apoyo, al ver los brazos tirados en el corredor. Luego el atroz escenario se completó cuando encontraron el tronco sin el corazón, en su lugar los testículos y el pene, al costado derecho la cabeza y del otro lado el corazón. En la tarde de la Navidad, una de las orejas fue encontrada debajo del cuerpo y la otra introducida en el ano.
Jerarcas carcelarios reconocieron "que nunca vieron nada igual", aunque recordaron que tras el motín que destruyó la cárcel en julio de 1999, las venganzas internas provocaron cinco muertes. En una de ellas los reclusos comenzaron a descuartizar el cadáver pero la obra macabra no fue culminada. Se supo en la víspera que el violador descuartizado, Ruben Julio Domínguez Da Luz, había sido apuñalado en la espalda hace unos 20 días por otro recluso. Asimismo trascendió, aunque en carácter de rumor carcelario no confirmado, que "El Cosita" habría cobrado una determinada suma de dinero para terminar con los días de Da Luz "de la peor manera posible". En el Penal de Libertad hubo momentos de suma tensión y algunos presos quemaron un par de colchones, empero la situación pudo ser controlada por la guardia interna sin necesidad de solicitar las fuerzas de choque.
Según los expertos en criminología forense los asesinos seriales "desorganizados" presentan conductas de sublimación (sexualidad regresiva) como la introducción de objetos fálicos en la vagina, amputaciones, desmembramientos, antropofagia o necrofilia. La ablación de pezones o del área genital suele corresponder a la desfeminización y despersonalización sobre las víctimas. La ausencia de asesinato previo para disponer de un cadáver suele darse en personas que están relacionadas vecinal o profesionalmente con mortuorios, cementerios o lugares funerarios. En general, los asesinos en serie son personas caracterizadas por una baja autoestima, malas habilidades personales y sociales y una fuerte inseguridad. Cometidos sus crímenes, al menos temporalmente, consiguen celebridad elevada que libera la tensión emocional creciente (rabia, ira, furia, temor). Posteriormente, un período de depresión y abatimiento alejarán al asesino serial de sus potenciales víctimas, hasta el siguiente episodio. Ambos fueron procesados en San José por homicidio especialmente agravado con extrema ferocidad y vilipendio de cadáver. *
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