El comportamiento reservado de la pequeña atizó aún más la naturaleza propia de una madre. Fue así que en un descuido de su hija tomó su diario y empezó a leer rápidamente. La pequeña contaba en sus escritos cómo convivía con sus compañeros de escuela, qué era lo que más le gustaba y por qué sufría tanto. Al llegar a ese punto la mujer comenzó a devorar las páginas siguientes hasta que encontró lo que nunca hubiera imaginado: "Odio a mi padre, lo odio con toda mi alma, todos los días me toca la cola y me obliga a tocarlo a él". La frase escrita hasta el cansancio por la niña provocó un shock en la mujer, quien, a pesar del impacto emocional, no dudó un segundo y con el diario de su hija disimulado entre sus ropas se dirigió a la Jefatura de policía, donde policías del Departamento de Orden Público recibieron la denuncia.
Los investigadores salieron rápidamente en busca del esposo de la denunciante y padre de la niña, Eleomar Inocencio (vaya nombre, comentaron los policías) Salinas Etcheverry, de 44 años, quien tenía en su haber un proceso anterior por el delito de encubrimiento de hurto.
Una vez en la dependencia policial citada, el despreciable individuo negó de plano haber abusado de su hija, por lo cual fue necesaria la intervención de psicólogos que interrogaron por separado a la víctima y al victimario.
El cúmulo de pruebas fue tan contundente que el sujeto terminó admitiendo lo que le hacía a su propia hija.
Con toda la carga probatoria, Salinas fue puesto a disposición del juez en lo Penal de 17º turno (de Feria) quien lo remitió a la cárcel imputado de un delito continuado de atentado violento al pudor. *
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