Faltaban pocos minutos para el mediodía cuando en la cabina de la Torre de Contról del Aeropuerto Internacional de Carrasco se escuchó la voz de los pilotos de un Aviocar bimotor perteneciente a la Fuerza Aérea Uruguaya que regresaba del interior del país. "Necesitamos ayuda, tenemos un motor con fallas", dijo el experimentado piloto. De inmediato se activaron los sistemas de emergencia y Bomberos y Policía fueron al rescate de la aeronave que con problemas y todo tenía que aterrizar, ya que era imposible reparar el motor en el aire.
La tensión en tierra superaba a la que tenía la tripulación del avión en problemas. Los bomberos se apostaron a un lado de la pista y con los carros y mangueras prontos y probados esperaron a que la pequeña aeronave aterrizara.
El piloto se ajustó el cinturón de seguridad y sin cortar la comunicación con los operadores de la cabina de control empinó la aeronave decidido a aterrizar.
El aviocar comenzó su descenso de forma correcta, aunque la falla del motor hacía que se balanceara de forma amenazante. El piloto siguió su marcha y aterrizó en forma perfecta sin ningún tipo de problemas. Los bomberos se acercaron rápidamente a la nave para apagar cualquier foco ígneo que pudiera surgir del aparato. Afortundamente eso no pasó y la tripulación desendió sana y salva.
En el día de mañana los técnicos militares estudiarán la nave para tratar de determinar qué fue lo que obligó a que el motor se detuviera, no descartándose la posibilidad de que pudiera tratarse de algún pájaro grande que impactó contra las aletas o contra el propio motor.
Según la información brindada por la Fuerza Aérea Uruguaya en su sitio Web, la aeronave fue fabricada por Construcciones Aeronáuticas Sociedad Anónima (CASA) de España en 1981, integrando la dotación de la Fuerza Aérea desde ese año, contándose en la actualidad con tres aviones.
El CASA C-212 Aviocar es un avión de transporte ligero, bimotor de ala alta con tren de aterrizaje triciclo y fijo. Es polivalente y de características STOL (del inglés: carreras de despegue y aterrizaje cortos), diseñado especialmente para su explotación en lugares remotos y en pistas semipreparadas. Su diseño robusto y convencional le proporciona altos índices de confiabilidad, permitiéndole transportar personal y equipos a distancias cortas y medias. Facilita su carga y descarga el portalón que posee en la parte posterior del fuselaje. En su versión militar puede transportar hasta 23 paracaidistas, y ser lanzados a alta o baja altitud.
Es posible adaptarlo fácilmente para transportar 12 camillas con enfermos, para realizar patrullaje marítimo con 10 horas de autonomía o una carga de 2.250 kilogramos. Realizó misiones a la Antártida transportando al personal civil y militar, integrantes de la dotación de la Base Científica Antártica Artigas, como así también víveres y el equipamiento necesario para el funcionamiento de dicha base.
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