Según el testimonio del compatriota, todo fue planeado y alentado por un hombre chileno, que trabajaba como portero en el edificio donde vivía el sacerdote. Gonzalo Caetano, de 22 años, confesó haber entrado al departamento de Piccardo y haberlo golpedo brutalmente. Lo que el joven puso como excusa fue que el amigo, identificado como Alex Escalante San Martín, aún prófugo de la Justicia, lo obligó a realizar el asalto destinado a "conseguir algo de dinero para comprar drogas".
Según los medios chilenos, el dueño de casa fue atacado apenas abrió la puerta. Sus piernas fueron amarradas a la puerta del baño y sus manos a una mesa. También le taparon la boca con cinta adhesiva, lo que finalmente le causó la muerte por asfixia. Según el relato del detenido, Escalante dirigió todo y lo amenazó con un arma para que lo ayudara.
El uruguayo quedó en prisión preventiva mientras continúan las pesquisas. La comunidad católica del país andino se mostró molesta y dolida por la actitud del uruguayo, que aparentemente es adicto a las drogas. El sacerdote fue encontrado por un vecino que escuchó ruidos en el apartamento y encontró la puerta abierta y al sacerdote tirado en el suelo con la cabeza ensangrentada.
El religioso era muy querido en la localidad de Puerto Montt donde se desempeñaba como religioso desde los años 80. *
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