Estefan contó que eran las once y media de la noche y antes de interrumpir la comunicación con su hermana, recién operada, le prometió que al otro día iría a acompañarla. En el hogar Puente el silencio era total. El policía tomó de nuevo el termo y el mate y giró sobre sus talones. "De repente sentí un fuerte golpe en la cabeza y vi que los dos menores se vinieron sobre mí como fieras. Me tumbaron al piso y me quitaron el arma. Entonces pedí a gritos al funcionario del INAU que me ayudara, pero ni se movió", relató el funcionario policial.
"Después me esposaron con las manos hacia atrás y me pegaron varias veces en la espalda con la culata del revólver. Uno de los menores (los dos tienen 17 años y están internados por homicidio especialmente agravado, agrega) le quitó los proyectiles al arma y dejó solamente una bala. Entonces me la pusieron en la cabeza e hicieron girar el tambor, jugando conmigo a la ruleta rusa", continuó con su tenebroso relato.
"Vos no te metas, la cosa es con el botón", le gritaron al funcionario del INAU que continuaba inmovilizado. Luego de gatillar el arma varias veces sobre mi cabeza, me obligaron a fumar un porro de marihuana. Yo no quería, pero me dijeron: 'Si no fumás te pegamos un tiro en la cabeza'. Subieron el volumen de la radio, me taparon la cabeza con una almohada y pusieron el caño contra ella. Me gritaron: 'Acá se terminó todo para vos'. Les pedí por favor que no me mataran, que tenía familia".
Las interminables horas de cautiverio fueron pasando y en determinado momento los dos internos intentaron abusar sexualmente del policía, pero no lo consiguieron.
"Mirá, te voy a dejar vivo por ahora, porque vas a ser mi chofer, pero después igual te mato", le dijo uno de los menores al policía, al tiempo que le dejaba libre una de sus manos.
La guardia externa no podía entrar porque la situación era muy grave "pero mis compañeros me dieron siempre para adelante". Los menores pidieron chalecos antibalas, un gorro policial, una camioneta y varias cosas más para escapar del lugar.
Estefan contó que a eso de las dos y media de la mañana él y el funcionario del INAU fueron encerrados en una celda. "Yo aproveché el momento y le dije que teníamos que recuperar el arma para volver a tomar el control. Le mostré un desodorante en aerosol que había en la celda y le pedí que se lo vaciara en la cara al menor que tenía el revólver así yo podía quitárselo, pero el funcionario se negó rotundamente a ayudarme".
Cerca de las tres y media de la madrugada del lunes se produjo el momento de mayor tensión pero que a la postre permitió la liberación de ambos. Uno de los menores sacó de la celda al funcionario del INAU y en el momento en que se disponía a entregarlo a cambio de lo exigido, el grupo Geo tumbó la puerta y entró.
El menor que tenía el arma alcanzó a efectuar un disparo pero afortunadamente no hirió a nadie, siendo reducido rápidamente por los efectivos.
Estefan debió ser trasladado al Hospital Policial, donde fue asistido por los golpes sufridos y el impacto emocional. En la víspera fue dado de alta y se fue para su casa de Suárez junto a su familia.
Durante el diálogo con LA REPUBLICA el policía reveló datos alarmantes. "Los propios menores me dijeron que la marihuana, teléfonos celulares y otras cosas era suministradas en forma periódica por los propios funcionarios del INAU. También me enteré que, desde el martes, ningún policía de guardia puede estar armado dentro del establecimiento". *
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