ALDO ROQUE DIFILIPPO - MERCEDES
Los hechos comenzaron a desarrollarse cuando la Policía allanó una vivienda del complejo "Grito de Asencio" sobre Ruta 2 entre calles Ledesma y Blanes Viale. Allí, además de detenerse a Mauro Enrique Gadea, quien a la postre terminaría siendo procesado, se logró incautar tres pistolas con silenciador, dos 7.65, como la usada para ejecutar a la familia Gutiérrez Aguirre, y una calibre 22. Además en la casa se encontraron las alianzas del matrimonio asesinado, caravanas, cuchillos y bombillas de plata y oro, una radio que pertenecía al abuelo de Marisel, y herramientas que fueron hurtadas del taller de Luis Guitiérrez, entre ellas una amoladora. En la confesión inicial Gadea dijo haber quemado en el fondo de su casa la campera de Gladys Aguirre, una de las prendas que faltaron de la casa. Este individuo confesó también que actuó solo y que fue a la casa con intención de robar. En su confesión agrega que primero fue al taller donde trabajaba Luis Guitiérrez y que sin mediar palabra le disparó. Al revisarlo y no encontrar dinero, le saca la alianza de matrimonio y las llaves, y lo tapa con el encerado. Posteriormente, cruza la calle, y con las llaves abre el zaguán de la casa de familia. Según dijo no esperaba encontrarse con nadie, pero se percata de la presencia de Marisel, que salía del baño vestida con un bucito blanco y una toalla cubriéndole la cintura.
Tras encañonarla, Gadea le exige que le entregue dinero, por lo que la muchacha lo lleva hasta el cuarto donde dormía su madre. Allí es donde Gadea le pide a Marisel que ate a su madre con unas medias, y posteriormente él mismo ata a la muchacha. Agregando con total tranquilidad que logró hacerse de un botín de entre 7.000 u 8.000 pesos, pero que como había realizado el robo a cara descubierta optó por no dejar rastro y liquidar a las dos mujeres. Primero mató a la madre y luego a Marisel. Dijo que consumó el hecho alrededor de las 16 o las 16.30 hs. algo que coincide con la versión aportada desde un principio por doña Lola Delfante, madre de Luis Gutiérrez, que vive pegado y que sobre las 17.00 horas intentó convidar a su nieta con las tortas fritas que había hecho.
Como se recordará, la señora golpeó la puerta pero ya nadie le respondió, agregó en su declaración que vio a un hombre de campera verde, pero que además vio un auto que emprendía la marcha, en evidente huida, que había estado estacionado en esa cuadra.
La confesión de Mauro Gadea fue por demás convincente para la Justicia que lo terminó procesando por tres delitos de homicidio muy especialmente agravado en reiteración real. Para la Dra. María del Carmen Roybal, Gadea realizó "una confesión detallada y precisa" por lo que para la jueza de Mercedes no existen dudas al respecto. Remarcó que "la persona acá nos confesó su accionar en forma detallada y tranquila", y habría actuado en solitario para huir de la escena del crimen a pie con las pertenencias hurtadas.
Algo que de acuerdo a diferentes opiniones recabadas por LA REPUBLICA por lo menos arrojan ciertas dudas. Por un lado el testimonio aportado por doña Lola Delfante quien manifestó ver al hombre de la campera verde en el horario en que se produjo el triple crimen, pero que agrega la participación de otros individuos ya que vio como maniobraba un auto para huir del lugar. Por otro lado, tampoco resulta convincente de acuerdo a la composición del lugar. Gadea dijo ingresar primero al taller de Gutiérrez y que sin mediar palabra le disparó a Luis Gutiérrez en la nuca. Al revisarle los bolsillos encontró un llavero con el fue hasta la casa de la familia. Un llavero que nunca había visto, sin embargo supo utilizar la llave adecuada. Luego de amenazar a Marisel, que fue quien ató a su madre, la maniató, y ninguna de las dos mujeres opuso resistencia al extraño. Ninguna gritó, intentó huir, o arrojarle algo. Luego de matarlas y elegir los efectos que se llevaría, se marchó, a pie, con los efectos que robó y acondicionó en dos bolsos: las alianzas del matrimonio, caravanas, cuchillos y bombillas de oro y plata, una radio Spica, un candado viejo, herramientas del taller, una amoladora, y por si fuera poco por lo menos tres camperas. Con todo ese cargamento llegó a su casa, a pie. Al ver gente trabajando en la gomería pegado a la casa de los Gutiérrez Aguirre, según su relato, bajó un par de cuadras hasta la rambla y de ahí caminó hasta debajo del puente donde tiró al agua el llavero y algunas alhajas de fantasía.
Es decir recorrió más de cuarenta cuadras llevando dos bolsos pesados, y nadie lo vio. Ante la Justicia declaró no tener amistad con otro de los sospechosos que días atrás fue detenido por la Policía. Diferentes versiones recabadas por LA REPUBLICA indican lo contrario, manifestando que los une una amistad nacida en un gimnasio donde se practica el deporte de las pesas. Para el jefe de Policía de Soriano estamos frente al asesino de la familia Gutiérrez Aguirre. Remarcando en más de una oportunidad el Insp. Ppal. (r) Julio Martínez Perdomo "tengo la absoluta certeza".
Mauro Enrique Gadea, 34 años. Durante su juventud practicó basquetbol, y siempre estuvo preocupado por cultivar su físico. Años atrás trabajó como "patovica" en un boliche de la zona Este de la ciudad. Actividad que también desarrolló en una sala bailable del centro. Vivió un par de años en Montevideo, y al regresar a la ciudad intentó sin éxito trabajar en diferentes actividades, como empresas de vigilancia.
Tampoco tuvo éxito cuando intentó retomar su trabajo de patovica.
Según ha expresado la Policía cuenta con antecedentes penales en Canelones, Maldonado y
Montevideo, fundamentalmente por hurtos.
Al parecer un hombre mayor que estuvo preso en Mercedes por reducidor le habría pasado el
dato de que Luis Gutiérrez podría tener dinero, algo que lo habría inducido a perpetrar
el robo. Algunos testimonios recabados por LA REPUBLICA lo recuerdan como un
individuo practicante de una religión evangelista, que se sabe de memoria pasajes
bíblicos, y que incluso pudo vérselo por las calles mercedarias predicando esta doctrina
religiosa. Incluso algunos de sus conocidos recuerdan como para todo accionar ante
determinada situación Gadea encontraba una explicación bíblica. Al conocerse la
sentencia judicial, en la afueras del Juzgado, algunos familiares de Mauro Gadea
manifestaron a LA REPUBLICA su discrepancia con el fallo judicial, indicando que se
estaba haciendo cargo de un hecho que no había cometido, y que lo hacía para salvar a
otra persona. *
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