Corrían las ocho de la noche del martes. Dos agentes de la Seccional 21ª de Colón viajaban, junto a varios pasajeros, en un ómnibus de COME, cumpliendo el plan "Bus Seguro", en prevención de asaltos contra los transportistas. El 526 llegó a la esquina de Francisco Lecocq y Albéniz, donde subió un joven.
El chofer-guarda que estaba a pocos minutos del destino, en el Complejo América, le prestó poca atención al "pasajero", no así los dos policías que sospecharon un inminente asalto, razón por la cual se fueron acercando con absoluta discreción.
Tenían razón los agentes, pues el sujeto sacó un cuchillo y amenazó
al transportista, exigiéndole que le entregara el dinero de la recaudación. El asaltante
no advirtió que a sólo dos metros estaban los policías que le dieron la voz de alto.
Entonces el delincuente dirigió el cuchillo hacia uno de los policías y estuvo a punto
de herirlo, para luego descender en emprender una alocada carrera.
Atrás de él descendieron los dos policías que lo persiguieron casi tres cuadras hasta que el frustrado ladrón se arrojó a una cuneta, haciendo lo propio uno de los funcionarios mientras el restante recogía el arma blanca.
En el preciso momento en que el individuo era reducido para ser llevado a la comisaría sucedió lo imprevisto porque, como fantasmas, se les abalanzaron varios hombres y mujeres que habían corrido desde una zona marginal. Una lluvia de palos y piedras cayeron sobre los policías, uno de los cuales fue alcanzado por un objeto contundente que lo volteó, en tanto su compañero era rodeado y herido en la espalda con el mismo cuchillo que le quitaron de las manos.
Como pudieron, los agentes maltrechos solicitaron apoyo a patrullas de la Seccional 22ª que casualmente andaban por la zona, cuyos efectivos fueron al rescate de sus colegas, mientras la horda se llevaba al joven que había intentado consumar la rapiña. Uno de los policías debió ser llevado al hospital Saint Bois, donde se le atendió del fuerte traumatismo de cráneo, en tanto el otro fue asistido en el hospital Policial. Un Oficial de Policía confió a LA REPUBLICA que a la zona de donde emergió la turba no entran los patrulleros y ni siquiera las ambulancias. "Es como un fuerte, parece mentira", dijo. *
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