En agosto del año 2003, el ex director de Aduanas Víctor Lissidini rompió el silencio desde la Cárcel de Colonia donde se encontraba cumpliendo condena, y pidió que le inyectaran pentotal sódico. Lissidini juraba que no era culpable del delito por el cual lo habían procesado y rogó que lo sometieran al "suero de la verdad".
El abogado defensor, Gustavo Salle, dijo que su cliente no estaba al tanto de que la utilización del pentotal estaba fuera de la órbita judicial ya que era prohibido por considerarlo violatorio de los Derechos Humanos.
Tras varias idas y vueltas, finalmente el pedido formal nunca se realizó y Lissidini recuperó su libertad sin haber pasado por el dudoso y controvertido pentotal.
Victor Lissidini había sido procesado el 1º de agosto de 2003, por el magistrado Carlos Colmenero quien tras la audiencia judicial consideró que el ex director de Aduana era coautor de un delito continuado de usurpación de funciones. Por el mismo caso fueron también procesadas 13 personas vinculadas laboralmente al actual dirigente del Partido Intransigente.
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