El ómnibus del recorrido 199, que viajaba con pasajeros desde el Parque Rodó hacia Punta Carretas, comenzó su errático trayecto por Herrera y Reissig y todo lo que estaba a su paso fue sucumbiendo. Así, fueron cayendo al piso columnas del alumbrado público, carteles de señalización y el chofer de otro ómnibus de la línea 300 nada pudo hacer para evitar también el sacudón. Fuera de todo control, el ómnibus de Cutcsa, además arrastró por más de 50 metros un auto que se encontraba estacionado en la vereda, a un costado de la entrada a la cancha de Defensor a un Fiat 1 y finalmente a un cuarto vehículo. El primero quedó literalmente destrozado a pocos metros de un colegio. Finalmente el conductor, a duras penas, pudo contener la mole antes que se produjera una catástrofe que no existió, sólo por un milagro, dijeron decenas de personas que presenciaron la escena y algunos pasajeros que debieron ser asistidos de lesiones leves. La dueña del auto, que quedó hecho trizas frente a un colegio, lo había sacado del garaje minutos antes y volvió a su domicilio a buscar una cartera. Al salir nuevamente dos minutos después y al comprobar lo que había pasado se desvaneció, por lo cual también tuvo que ser asistida. Una vez repuesta, la señora comentó que su vehículo reducido a la nada no tenía seguro, aunque reflexionó con sabiduría "bueno, si hubiera salido de mi casa cinco minutos antes, no podría estar haciendo este comentario".
Los vehículos deshechos fueron quedando esparcidos sobre la vereda mientras que el chofer intentaba detener al ómnibus fuera de control. A dos cuadras del lugar donde comenzó el accidente el trabajador puso fin a su camino de destrucción. En segundos el Parque Rodó se vio colmado de ambulancias y patrulleros ya que tanto policías como médicos temieron lo peor. Para sorpresa de todos, a pesar de la desoladora imagen que representaban los coches deshechos y los transeúntes que se agarraban la cabeza solo se registraron heridos leves, llevándose la peor parte el conductor del Mercedes que presentó un golpe en la frente y raspones en su brazo izquierdo.
Además de efectivos de Policía Técnica, también se hizo presente una dotación del cuerpo de bomberos que se encargaron de "lavar" el pavimento que estaba cubierto de aceite y combustible. *
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