IVAN MOURELLE, RIVERA
Pamela caminaba junto a una prima cuando se apersonó Constantino Silva Fagúndez, de 68 años, quien casi sin mediar palabra le disparó tres veces con un revólver calibre 22 que sacó de entre sus ropas.
La joven falleció en el lugar, en tanto que el asesino se dirigió a su domicilio, ubicado en el barrio Santa Isabel, donde fue detenido por efectivos de la seccional 9ª, quienes se hicieron presentes en el lugar junto al juez en lo Penal de 1er. Turno Federico Alvarez Petraglia. Silva Fagúndez confesó el crimen ante las autoridades y al explicar los motivos de la barbarie declaró que "tenía un presentimiento de que algo malo iba a pasar, como una pesadilla. Me puse frente a ella y después no me acuerdo de más nada".
En el vecindario, además de la sensación de impotencia e indignación, existe la convicción de que el móvil sería otro. La joven, que como mencionáramos cumplía tareas en el domicilio del homicida, se habría cansado del constante asedio del individuo por lo que optó por no presentarse a cumplir con sus labores.
Esto desató la ira del sujeto, quien, a pesar de las promesas de la joven de que volvería a retomar sus tareas, no vaciló en quitarle la vida en presencia de testigos. En la tarde de ayer el magistrado actuante lo remitió a prisión por el delito de homicidio especialmente agravado.
Uno de los investigadores policiales no pudo contener un comentario sobre el caso: "que se prepare, porque desde el momento en que ingrese a la cárcel, va a saber lo que es una verdadera pesadilla". *
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