IVAN MOURELLE - RIVERA
Los dos policías asesinados formaban parte de un poderoso esquema de contrabando que provenía de nuestro país y que ingresaba a través de la frontera para llegar hasta el municipio norteño de Pantano Grande, desde donde se distribuía a las grandes capitales de Brasil. La tarea que desarrollaban Almeida y Da Silva era la de "control de ruta" y luego de una larga investigación realizada por la Policía Civil, ambos fueron detenidos en el momento en el que se disponían a custodiar un importante cargamento de whisky, llegando incluso a intentar sobornar a sus aprehensores. De acuerdo a las leyes del vecino país, los dos policías pudieron responder al proceso en libertad y lejos de apartarse del negocio decidieron "mejicanear" la mercadería de quien era el principal inversor, Joaquín Curi Lara. Los constantes robos causaron un profundo malestar en quienes eran los "cerebros" de la organización, Cándido Vargas Bedín y su superior, José Antonio Martins, quienes habrían decidido "eliminar el problema". En momentos en que Joaquín Curi se encontraba de viaje en Miami con su familia, se decidió asesinar a los dos policías, apareciendo en escena varios de los participantes en el peligroso esquema, Rafael Bengoechea Lara, gerente de un cambio con sucursal en Rivera, que manejaba los dineros los dineros de la organización, su hermano Fabián, que se autoproclamaba como el "hombre de confianza" de Curi y Walter Ethelber Pereyra, una suerte de secretario privado de Curi, quien lo relegó del cargo.
La trama macabra necesitaba de un sicario y en un principio se pensó en Ricardo Guimaraens, asesino a sueldo responsable de la muerte de por lo menos una docena de personas, quien por esos tiempos vivía en un apartamento alquilado en el Buceo, Montevideo. Los gastos de alquiler y estadía eran pagos por Curi. La presencia de Guimaraens en nuestra frontera era asidua, ya que la organización lo había designado como el nexo entre la misma y la policía brasileña. El testimonio de varios de los procesados, Fabián Bengoechea y Walter Pereyra, "pusieron" a Guimaraens en la escena del crimen, declarando ambos que el sicario habría asesinado a los dos policías, en momentos en que éstos se encontraban de espaldas contando un dinero que él mismo les habría entregado. En oportunidad en que LA REPUBLICA estuvo en el lugar de los hechos se pudo advertir que es prácticamente imposible que una misma persona pueda asesinar a dos hombres a la vez sin que una de ellas ensayara algún gesto de defensa. Esto solamente pudo ser posible en el caso de que los asesinos fueran por lo menos dos o que tanto Fabián Bengoechea como Walter Pereyra hubieran mentido para inculpar a su patrón Joaquín Curi. Al decir del juez federal de Rio Grande do Sul, Belmiro Krieger, "esto parece una escena armada para inculpar a alguien, propio de la mafia".
La denuncia por el "presunto homicidio de los policías" presentada por el Delegado de la Policía Federal José Dinarte -luego denunciado penalmente por acoso por la esposa de Curi, con testigos en el expediente que fueron procesados por el "Operativo Plata" el 20 de enero, vinculado al contrabando de whisky, electrodomésticos y demás- fue el punto de partida para la investigación que terminó en los primeros días de diciembre del 2005 con el procesamiento de Rafael y Fabián Bengoechea Lara por un delito de encubrimiento, en tanto que a Joaquín Curi Lara y Walter Ethelber Pintos Pereyra se les tipificó un delito de coautoría de homicidio especialmente agravado. La figura delictiva que se les imputó a los Bengoechea despertó las dudas de propios y extraños, ya que Rafael era quien manejaba los dineros de las organización, fue quien financió las estadías de Guimaraens, compró el auto que éste utilizó para realizar los movimientos previos al doble crimen y luego se encargó de simular el hurto del vehículo utilizado cuando, de acuerdo a lo que figura en el expediente, fue quien dio la orden de que incendiaran el auto, simulando un hurto ante el vendedor, quien fuera luego procesado. El caso de Fabián es más grave aún, ya que de sus declaraciones se desprende que fue el "campana" en la puerta del fatídico galpón de la calle Uruguay, que además se encargó de limpiar la sangre de los cuerpos sin vida declarando que "Guimaraens me dijo: limpiá una, cinco, diez veces igual hasta que quede limpio", encargándose de colocar lo cuerpos en el vehículo en el que fueron trasladados y hasta fue quien abrió la fosa donde fueron enterrados. Al decir de los operadores del derecho local y nacional "les salió regalado, con la coautoría pegaban en el palo".
En el momento en que se produjeron los cuatro procesamientos llegaron a LA REPUBLICA datos que arrojaban sombras. Todo lo que fue publicado oportunamente, con datos relevantes, forman parte del expediente. La defensa de Curi, en la actualidad a cargo del abogado Víctor Della Valle recibió la comunicación de la defensa de Walter Pereyra, indicándole que él mismo solicitaba ser recibido por el juez Mijhail Rottas, con la intención de cambiar su declaración. La solicitud se presentó oportunamente ante el magistrado, pero sin fundamentar la misma, lo que sumado al viaje de Rottas a España, determinó que las audiencias fueran fijadas para los días 5 y 6 de diciembre, en las cuales todos los involucrados deberán comparecer.
El martes lo harán los hermanos Bengoechea, el miércoles lo hará Joaquín Curi, que grita su inocencia y está dispuesto a ir a un careo con el resto de los procesados, y Walter Pintos.
Este primero declaró a favor de su patrón, luego cambió su declaración y ahora, aparentemente, se presentará ante el juez Rottas para afirmar que mintió bajo amenazas, involucrando en el caso a policías brasileños y uruguayos, lo que daría un vuelco sustancial en el caso. *
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