José Pedro Pissano Palleiro, de 43 años, se encontraba arreglando una garrafa de 13 kilos de supergás que aparentemente tenía una pérdida importante. Al comprobar que no se trataba de la válvula, el hombre decidió probar si era la garrafa la que estaba perdiendo el combustible. Al acercar la llama de un encendedor, la garrafa explotó produciendo una bola de fuego que alcanzó al hombre y arrasó con la casa. Mal herido y envuelto en llamas, Pissano alcanzó a salir de la vivienda, siendo auxiliado por dos vecinos que lo cubrieron con mantas y lo trasladaron a un centro asistencial. El hombre presentaba quemaduras graves en el 95 por ciento del cuerpo, lo que ameritó el urgente traslado al Centro Nacional del Quemado ubicado en el Hospital de Clínicas.
La vivienda fue consumida en su totalidad por las llamas que finalmente fueron controladas por los bomberos cuando amenazaban con extenderse a una finca lindera.
El parte médico indicaba que Pissano tenía quemaduras de segundo y tercer grado en casi todo el cuerpo y que presentaba riesgo de vida por quemaduras en vías respiratorias.
Cuando todavía faltan más de 20 días para la primera de las fiestas de fin de año, ya se registró el primer lesionado por el uso de fuegos de artificio. Un niño de 13 años de iniciales PASW, se encontraba jugando con unos amigos en el cruce de las calles Ameghino y Ruperto Pérez, cuando quiso tirar una bomba contra el cordón de la vereda. Al parecer, el niño no se percató que la mecha del petardo ya había sido consumida por el fuego y cuando quiso desprenderse del objeto era demasiado tarde y le explotó en su mano.
Ayudado por sus amigos, el niño fue trasladado a su hogar presentando un abundante sangrado que no cesó a pesar de la cantidad de trozos de tela con la que envolvieron su mano. La madre lo trasladó al Hospital Pereira Rossell con la premura del caso donde fue atendido por el médico de guardia. Tras una intervención quirúrgica se decidió amputarle los dedos anular e índice ya que presentaba desprendimientos óseos y nerviosos.
Los bomberos advierten a la población que los niños no utilicen fuegos artificiales o bombas sin la presencia de adultos y que compren los elementos explosivos en puestos de confianza que cuenten con los requerimientos necesarios para su comercialización. *
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