Efectivamente, al otro día tenían decenas de filmaciones donde se podía ver claramente -no sólo el código secreto- sino la cantidad de dinero que tenían en la cuenta.
Los dos hombres, especialistas en electrónica, pasaban a la segunda etapa. Con un moderno material que incluía piezas pertenecientes a cajeros automáticos, tarjetas magnéticas en blanco, controladoras de teclado, scanners y microchips, clonaban la tarjeta del cliente y se preparaban para la estafa.
Fue así que se llenaron los bolsillos de dinero a costillas de los incautos trabajadores que no imaginaban estar siendo filmados mientras realizaban el sencillo trámite bancario.
Pero no todo dura para siempre. Cansados de utilizar el mismo cajero automático para conseguir dinero, los delincuentes decidieron cambiar de aire y viajaron rumbo a Atlántida.
A las tres de la mañana, el joven de 23 años de iniciales RSSF, abrió la puerta del cajero automático ubicado en el exterior del supermercado, sito en Avenida Artigas, entre las calles 22 y 24, y destornilló parte del techo para instalar el MP4.
Una alarma silenciosa, tan moderna como los equipos utilizados para la estafa, se activó en la Seccional 17ª del departamento de Canelones.
En cuestión de minutos varios patrulleros rodearon al joven que no tuvo otra opción que salir con las manos en alto y entregarse.
En sus bolsillos escondía un destornillador, un equipo de MP4, cables, llaves y tarjetas clonadas.
Con la declaración del joven se logró la detención del segundo involucrado, un hombre de 26 años, de iniciales CB, quien en su domicilio guardaba el dinero robado y los aparatos utilizados para la clonación de tarjetas.
Una vez conducidos ante el juez de La Costa, ambos fueron procesados con prisión por reiterados delitos de hurto, uno en grado de tentativa. *
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