Por orden del magistrado, ambos galenos fueron detenidos por funcionarios del Departamento de Delitos Complejos que los trasladaron a la sede penal. La investigación judicial se extendió durante más de un año, hasta que en la víspera, con todos las pruebas reunidas, junta médica forense incluida, el fiscal pidió el procesamiento de los médicos y el juez los remitió a la cárcel.
Vale recordar que faltaban pocos minutos para las 22.00 horas del sábado 11 de setiembre del año pasado cuando la joven ingresó al quirófano de la clínica Tecno Médica con la esperanza de que aquellos rollitos que tanto le molestaban desaparecieran. Lo que la mujer no imaginaba, era que horas más tarde su corazón dejaría de latir en una fría camilla del Hospital Maciel.
Marcia Ibáñez Montiel, de 23 años, vivía en Punta Gorda. Tras planteárselo cientos de veces, había decidido someterse a una lipoaspiración con el fin de "borrar" los excesos de grasa que no le permitían lucir la cintura como ella quería. Luego de llamar a varias clínicas de cirugía estética optó por la que demostraba más confiabilidad y seriedad, siendo la elegida, la clínica "Tecno Médica", ubicada en Enrique Muñoz 879, entre las calles Scosería y Sarmiento, corazón del barrio Pocitos.
La telefonista le arregló una cita con el doctor Wolff, un experto en cirugías estéticas que le explicaría detalladamente los pormenores de la intervención. Tras la breve reunión, la joven se convenció de que la lipoaspiración era sencilla y que no mostraba signos de peligrosidad. Días más tarde, el sábado en horas de la noche, Marcia Ibáñez concurrió a la clínica, pronta para la intervención. El propio doctor Wolff sería el encargado de la sencilla operación que consistía básicamente en "chupar" con una especie de aspiradora los excesos de grasa que cubren la cintura. La anestesia que se aplica en esos casos es un calmante que duerme solamente la parte que es tratada. Todo corría con normalidad hasta que la joven mujer sufrió una descompensación. Su corazón comenzó a latir con mucha intensidad y un broncoespasmo complicó aún más la situación. El quirófano se paralizó.
El doctor Wolff dio la orden de que llamaran de inmediato a una unidad de emergencia, porque sus años de experiencia le decían que lo que estaba sucediendo era grave, que el cerebro de la mujer podía no resistir la descompensación y que el corazón podía dejar de latir en cualquier momento.
Una ambulancia trasladó a Marcia Ibáñez al Hospital Maciel donde ingresó con muerte cerebral.
A pesar de los intentos por reanimarla, la joven seguía agravándose, hasta que a las cuatro de la mañana su corazón se detuvo y los médicos constataron su fallecimiento. Inmediatamente se dio aviso a la Policía, cuyos efectivos en pocos minutos llegaron a la clínica con el fin de conducir al doctor Wolff hasta la dependencia policial para interrogarlo sobre lo sucedido. Pero para sorpresa de los agentes, el médico había escapado.
Los empleados de la clínica que aún permanecían en el lugar, informaron que cuando el médico salió del quirófano tomó su saco, se dirigió a su automóvil, y desapareció.
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