GUZMAN LAGUARDA
La denunciante, que ocupó el cargo de directora del pabellón femenino del departamento canario durante siete años, empezó diciendo que en dicho centro de reclusión era la agente Betina Cabara la persona encargada de administrar el dinero de las mujeres allí recluidas, el cual era entregado por autorización de un juez a una de las reclusas para la compra de alimentos de todas las demás internas. En la mañana del 21 de abril de 2005 los 5 mil pesos y un cuaderno que llevaba el registro del dinero desaparecieron de la caja fuerte instalada en la oficina de la ex directora. A partir de ese momento los días como responsable principal de dicho establecimiento estaban contados.
"Ese día apareció en la oficina de guardia el cuaderno pero sin el dinero. La escribiente (Betina Cabara) irrumpió en llanto y me dijo que ella se hacía responsable de lo sucedido porque estaba a cargo del mismo. Me aseguró que en pocos días recuperaría ese dinero, ya que había vendido un auto y tenía suficiente capital para cubrir esa suma. Me pidió que no denunciara el hecho porque tenía miedo de ser separada del cargo, ya que tenía un hijo que mantener", señaló la entrevistada. Agregó que a pesar de no estar de acuerdo en no denunciar el robo, la comprendió porque también tenía un hijo que mantener.
Días más tarde, con el dinero ya reintegrado, se inició un sumario administrativo por la denuncia realizada por una policía de la cárcel (Elena Trenkenchu). "A esa efectiva, que había sido denunciada por su propio marido por amenazarlo con un revolver, la había denunciado varias veces por cometer diversas infracciones. Se ve que se tomó venganza y denunció lo ocurrido", señaló.
El sumario se inició en mayo de 2005 y prestaron declaración todas las efectivas de la cárcel. Señaló que algunas policías denunciaron malos tratos de su persona hacia ellas, mientras que otras la apoyaron. Al respecto dijo: "La verdad es que a las que me acusaron de malos tratos no las entiendo. ¿Por qué esperaron siete años para denunciarlos? Mi gestión fue muy correcta, había 40 reclusas y nunca hubo ni motines ni fugas. Yo no sé quién robo el dinero, pero sé que varias se cubren para que no sean separadas del cargo. En cambio a mí, que no robé el dinero pero sí fui responsable en no denunciar a tiempo el hecho, en principio me separaron del cargo con goce de medio sueldo por seis meses, y luego (el 31 de agosto de 2006) me dieron la baja definitivamente. Se me acusa de haber actuado con premeditación, por reincidir, cosa que es totalmente falsa, y por maltratar a mi personal. En todo el sumario fui la única persona separada del cargo. Y yo me pregunto: ¿Qué pasó con el dinero, y por qué las personas que lo robaron siguen trabajando? Hoy estoy sin poder pagar las cuentas, no tengo para comer, estoy separada y tengo un hijo de nueve años que mantener. No doy más, tuve que empezar a vender las cosas de mi humilde casa para poder darle de comer a mi pequeño. Quiero que se haga justicia y que se encuentre a los verdaderos responsables", señaló al borde del llanto la denunciante.
Siguiendo con su relato, dijo que intentó varias veces hablar con el ministro del Interior y nunca fue recibida. "Una de sus secretarias me dijo que él no puede recibir a todas los policías a los cuales se les dé de baja. Llorando le expliqué mi situación y le confesé que no me quedaba otra salida que recurrir a los medios. Ella, muy ofuscada y de muy mala manera, me dijo: 'Esa no es la mejor solución, va a agravar aún más tu situación'. Pero de ninguna manera me voy a quedar de brazos cruzados. En estos días el ministro va a firmar la resolución del sumario y es por eso que le ruego por mi pequeño de nueve años que se tome la molestia de recibirme (para que pueda) explicarle personalmente mi situación", finalizó diciendo la ex directora. *
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