IVAN MOURELLE - RIVERA
En la ciudad proliferan los llamados "24 horas", que son pequeños kioscos que dan a la calle en los que se venden cigarrillos y bebidas de todo tipo, desde whisky, cerveza y hasta diferentes tragos preparados vaya uno a saber por quién y que se encuentran en su mayoría ubicados a lo largo de la avenida Sarandí, la principal de la ciudad. Es común, al llegar la noche, ver verdaderas colas de chicos y chicas que apenas pasan los 16 años para comprar bebida sin que nadie haga nada al respecto. Los jóvenes ocupan toda la vereda y pasada la medianoche eligen cualquier lugar para sentarse, siempre y cuando no tengan un auto o hasta una moto esperándolos.
En todos los casos la bebida se compra para conductor y acompañante y es común verlos manejar con el vaso en la mano. En el trayecto sobre Sarandí, que se recorre hasta la línea divisoria desde donde se emprende la vuelta y así tantas veces como sea necesario, parando varias veces para la "recarga" correspondiente.
A medida que avanza la noche el tránsito de vehículos se hace más intenso, a la vez que el número de jóvenes aumenta, repartiéndose entre los que ingresan a las boites que existen en pleno centro o aquellos que eligen "hacer calle", con esquinas que son las preferidas como la de Figueroa y Sarandí, frente a un pequeño bar, donde sucede de todo ante la impotencia de los vecinos del lugar, los que han manifestado a LA REPUBLICA que "acá los fines de semana no se puede dormir, primero por los gritos de los chicos y luego con la rotura de vasos y botellas, todo lo que es arrojado en la vereda o contra las paredes de nuestras casas".
El aumento de la venta de alcohol entre los jóvenes animó a improvisados comerciantes a abrir pequeños bares barriales, para aquellos que elijan no concurrir al centro y de acuerdo a las quejas de los vecinos parece que funcionan muy bien.
Las llamadas "bocas de fumo" existen en Rivera en cantidades importantes, a pesar del esfuerzo de las autoridades por combatirlas. En los últimos días se desactivaron algunas con comprobaciones que son realmente preocupantes: entre los detenidos figuran jóvenes de la alta sociedad, como lo es el hijo menor de un ex jefe de Policía del departamento, quien fue detenido junto a un conocido traficante. Este, identificado como José Darío Arias, poseedor de antecedentes penales, como "fachada" se dedicaba a la venta de tarjetas de Zona Azul, en pleno Centro de la ciudad, aparentando una recuperación de la que estaba bastante lejos. La sagacidad de un inspector municipal puso en alerta a las autoridades policiales, quienes descubrieron que Arias escondía la droga en una planta decorativa que se encontraba en el frente de un Free Shop y desde allí realizaba las ventas a clientes ocasionales. Con las pruebas en su poder los uniformados lo detuvieron y el juez Federico Alvarez Petraglia lo mandó a la cárcel. El esquema de los traficantes es casi perfecto y es por eso que en el momento en que la Policía se hace presente, normalmente la cantidad incautada no es de importancia y casi siempre "zafan" manifestando que es para consumo propio, lo que hace suponer que por algún lado se filtra información.
El trabajo del inspector general Migorena ha dado resultados superiores a los esperados, pero se choca contra el impedimento del escaso horario disponible, a pesar de que en alguna oportunidad se los ha visto patrullar hasta las dos de la madrugada. El apoyo policial ha sido fundamental para poder enfrentar con el debido respaldo a conductores, muchos de ellos menores de edad, sin libreta de conducir y alcoholizados, lo que ha generado el retiro del vehículo además de importantes multas. Las quejas de los padres no se han hecho esperar y alguno trató de presionar con influencias para evadir las multas pero sin resultados.
En la actualidad se está preparando un programa de combate al alcoholismo y la drogadicción, del cual formarán parte el Inau, la Jefatura de Policía de Rivera, la Intendencia Municipal y el Ministerio de Salud Pública y que será aplicado en forma sorpresiva. El mismo consiste en patrullajes nocturnos con un agregado especial: se pondrá en circulación un micro en el cual se harán subir a todos aquellos menores de edad que se encuentren ebrios, drogados o promoviendo desórdenes, desde donde serán llevados a la comisaría, desde donde se citarán a sus padres o responsables para que los retiren, no sin antes firmar una notificación. Se entiende que de esta forma serán los mayores quiénes extremarán los controles sobre sus hijos y así se podrá poner fin a una situación que está preocupando sobremanera a las autoridades nacionales y departamentales. *
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