Jueves, 25 de enero, 2007 - AÑO 9 - Nro.2441
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Los hermanos Batista, indagados el lunes por el caso de la desaparición de Natalia Martínez, temen por sus vidas

Otra vez la comisaría de Piriápolis en la mira por apremios a detenidos

El caso de la desaparición de la joven Natalia Martínez Bengoa (19), ocurrido el pasado viernes poco después de la hora 5.00 prácticamente en las puertas del centro nocturno La Rinconada, se instaló esta semana como el tema excluyente de todos los residentes permanentes y temporarios de Piriápolis. Pero en medio de la intensa búsqueda y las investigaciones que se llevan a cabo, no ha pasado desapercibido lo ocurrido el lunes de tarde con tres jóvenes que fueron conducidos a la Seccional 11ª de Piriápolis para ser interrogados por este caso.

RICARDO ALMADA -  MALDONADO

Wilson Batista recibió ayer a LA REPUBLICA en su casa de Pueblo Obrero, acompañado por su hijita de 2 años y su esposa, embarazada de 8 meses.
Wilson Batista recibió ayer a LA REPUBLICA en su casa de Pueblo Obrero, acompañado por su hijita de 2 años y su esposa, embarazada de 8 meses.
Luis Batista, es a quien la Policía acusa de haberlos atacado con un arma blanca.
Luis Batista, es a quien la Policía acusa de haberlos atacado con un arma blanca.

A esta altura son más de 50 las personas indagadas, consultadas, citadas; pero a ninguna le ocurrió lo que a los hermanos Batista y su primo Julio de Armas. Tras permanecer en la sede policial por unas 8 horas, denunciaron a por lo menos 4 efectivos de la Dirección de Investigaciones de la Policía de Maldonado y a otros 2 efectivos que revistarían en la citada comisaría, por apremios físicos y tortura psicológica, por causas que dicen no comprender. La Policía, en tanto, aclaró que los tres jóvenes fueron llevados a declarar como el resto de las personas, pero que ellos fueron los únicos que "se quisieron pasar de vivos", y enfrentaron a los efectivos actuantes que, como cualquiera, "no se van a dejar pegar".

 

El periplo de los detenidos

Wilson (22) y Luis (27) Batista, junto a su primo Julio de Armas (26), fueron conducidos a las dependencias policiales el pasado lunes poco después de la hora 15.00, desde el kiosco de venta de comidas rápidas, de explotación familiar, en el que trabajan en la zona portuaria. Los hermanos Batista son conocidos por todo el mundo ya que preceden de una familia de trabajadores del mar radicada desde toda la vida en la zona de Piriápolis.

Los hermanos viven en el mismo predio pero en distintas casas en Pueblo Obrero. Wilson tiene una pequeña hija, de 2 años, y su señora está en el octavo mes de embarazo de un varoncito; es el dueño del Suzuki Switt mejorado que fue revisado también el lunes por la policía. Luis vive al frente, en una habitación contigua a la casa de su madre.

 

La noche del jueves

Los hermanos Batista explicaron a LA REPUBLICA que el pasado jueves fue un día normal de trabajo y que cerraron el kiosco en la zona portuaria en el entorno de la hora 2.00 del viernes, para retirarse, como cada día, en el auto de Wilson hacia Pueblo Obrero. Allí Wilson y su primo decidieron salir a dar una vuelta por Piriápolis, como la mayoría de las noches, pero Luis no quiso ir: se quedó en su casa, con su madre y su novia. Wilson narró ayer a LA REPUBLICA: "Yo cerré el kiosco, de ahí llevé a mi hermano hasta Punta Fría, o sea que pasé por delante del baile; de ahí volví y levanté a mi familia, los traje para casa y salí a dar una vuelta con mi primo. También pasamos para allá (hacia el lado de Punta Fría) y después anduvimos ahí en la vuelta. Yo estuve en San Francisco hasta las cinco, cinco y algo, y después mi primo me fue a buscar. Entonces pasamos de vuelta (por La Rinconada) y ya nos fuimos; habré llegado acá a mi casa como a las cinco y media, las seis".

Wilson reconoció que se sorprendieron cuando tres efectivos de Investigaciones los fueron a buscar al kiosco el lunes de tarde: "Nunca pensamos que fuera a ser por eso (por el caso Natalia), nos hicimos la cabeza por cualquier otra cosa menos por eso. Ni idea teníamos".

Luego narró lo que le ocurrió a él cuando llegó a la comisaría 11ª conduciendo su automóvil. "En la comisaría me hicieron entrar el auto para el garage y enseguida empezaron a revisarlo. Le pregunté a uno que estaba revisando para ver si no necesitaba una orden y entonces me miró y me chapó del cogote, y me dijo 'qué pensás, pendejo de mierda, que somos qué nosotros' y ahí empezaron a pegarme".

Fue el momento en que Luis, que estaba en otra habitación de la comisaría, vio, según él, a por lo menos 6 policías pegándole, por lo que reaccionó casi instintivamente. "Menos mal que apareció él porque eran cinco o seis dándome a mí solo. Después de que nos pegaron, nos pusieron las esposas en el piso y eso". Wilson dijo que luego lo llevaron a otra habitación: "Ahí me tiraron de nuevo en el piso; yo estaba mirando a un oficial y uno vino y me pegó, 'no mires para ahí, mirá para abajo', y me dejaron así. Después me dejaron en el calabozo y me llevaron a interrogar y eso. Me hacían preguntas y me pegaban en la cabeza, me llevaron a interrogar no sé cuántas veces".

Wilson dijo que no conoce a Natalia Martínez porque además hace muchísimo tiempo que no va a La Rinconada, aunque reconoció que suele dar vueltas por la zona, como hacen generalmente centenares de jóvenes, más aun en esta época del año. "Yo ni la conocía, la había visto por fotografías de los carteles esos que hay, más nada", y se confesó desorientado y atemorizado. "Yo tengo miedo porque hasta nos amenazaron y todo, tengo miedo por mí y por mi familia"; agregó: "Además de que nos pegaron, nos amenazaron por esa trifulca que se armó, que nos iban a llevar a Las Rosas y que ahí nos iban a mandar matar y no sé cuánto". Al mismo tiempo descartó que él, su hermano Luis y su primo usen armas o llevaran alguna cuando fueron detenidos: "No teníamos arma ninguna, además eran como ocho milicos. ¿Ibas a sacar una navaja? Imposible, imposible".

Luis Batista fue el que reaccionó cuando dijo ver por una ventana de la comisaría que varios policías golpeaban a su hermano. Narró más o menos lo mismo que Wilson, sólo que la madrugada del viernes no salió con ellos luego de abandonar el trabajo: se quedó en su casa de Pueblo Obrero. "Antes de subir al auto les pregunté a los oficiales cuál era el motivo para presentarme en la comisaría y ellos me dijeron que allá íbamos a hablar, y ta, fui a enterarme de eso (del caso Natalia Martínez) después de que nos golpearon y todo".

Respecto a su itinerario luego de cerrar el kiosco sobre la hora 2.00 del pasado viernes, explicó: "Es lo mismo que te dijo él (Wilson), yo me vine para casa. Me invitaron a salir y yo no quería ir y me quedé en casa".

Respecto a los policías intervinientes en la refriega, Luis aseguró: "Yo conocía a dos de acá (de la Seccional 11ª), y después había varias caras que no conocía".

Narró: "Me llevaron para interrogarme y lo primero que hicieron antes de preguntarme algo fue pegarme; me hicieron poner en posición de tortura y bajabas un brazo o algo y te daban palo, y así una o dos veces. También me metieron un arma en la cabeza". Denunció que antes de retirarse, sobre la hora 23.00 del lunes, debió decir bajo amenazas sólo parte de lo ocurrido: "Estaba haciendo la declaración a lo último y puse todo más o menos lo que había pasado adentro de la comisaría, y bajo presión tuve que retirar la denuncia. Al otro día, que yo estaba con mi abogado, fue que dije más o menos todo como había pasado".

Finalmente, Luis dijo que todo esto los tiene, a él y a su familia, muy preocupados: "Ya no sabés qué pensar, ya no podés andar tranquilo.

Te deja muchas cosas que pensar", y subrayó: "El tema nuestro es por el maltrato, no por la averiguación de Natalia ni nada de eso; estamos totalmente abiertos para lo que se preste, incluso para cooperar en la búsqueda o lo que haya que hacer, pero el maltrato de la Policía hacia nosotros es lo que estamos trabajando en este momento".

 

La versión policial

Por otra parte, consultado ayer por LA REPUBLICA el director de Investigaciones de la Policía de Maldonado sobre este hecho, destacó que por la desaparición de Natalia han prestado declaración aproximadamente 40 personas y que con nadie hubo un problema como con estos tres muchachos. Aseguró que el caso de los hermanos Batista y su primo De Armas fue diferente, porque en la comisaría se desacataron a partir del momento en que un policía iba a revisar la valija del coche de uno de ellos.

Afirmó que el dueño del auto comenzó a gritar, lo que no fue permitido por los efectivos actuantes, tras lo cual apareció en escena su hermano portando un arma blanca, y que los policías se defendieron de la agresión y tuvieron que usar la fuerza para reducirlos.

El comisario inspector Ruben Rodríguez Trindade subrayó que en el incidente participaron solamente efectivos de su dependencia y que nada tuvieron que ver policías de la comisaría de Piriápolis.

Agregó que el caso pasará a manos de la Justicia, y que consta claramente que al menos tres oficiales de la Dirección de Investigaciones están más lastimados que los tres jóvenes que los denuncian.


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