El inspector Rodríguez advirtió que este grupo de reclusos espera que algo suceda para ser trasladados del centro penitenciario más temido. "Nadie quiere estar allí", dijo Rodríguez en referencia al viejo penal ubicado en cercanías de la ciudad maragata de Libertad.
Seis armas y 37 proyectiles son el saldo de una requisa efectuada el día jueves 25 en el Penal de Libertad. Esa misma noche se incautó drogas y teléfonos celulares en el establecimiento penitenciario La Tablada. Días anteriores, más "cortes" fueron quitados a los presos.
Los celulares, las armas y los "cortes" fueron exhibidos ayer en dos amplias mesas colocadas dentro del despacho del director nacional de Cárceles, Penitenciarías y Centros de Reclusión. El hacha estaba oculta en la entrepierna del recluso "Carliño", el asesino de "Marito".
Los incidentes violentos registrados en la tarde del jueves en el Penal de Libertad fueron definidos por el propio director de cárceles como "un ajuste de cuentas entre dos grupos".
Rodríguez desmintió una versión de prensa y descartó los rumores, según los cuales, los narcotraficantes tendrían una vinculación directa con los hechos.
"Esos grupos están ubicados en un mismo sector, el sector A, de 37 ocupantes. Fueron 15 los que se amotinaron", precisó el jerarca, al explicar que los guardias intentaron dilatar la situación mediante el diálogo.
No obstante, los policías debieron dispersar los presos por la fuerza. Nueve personas fueron remitidas a celdas de seguridad con algunas lesiones. Uno de ellos debió ser internado. En conferencia de prensa ayer al mediodía, el propio director debió desmentir la versión y los rumores, según los cuales, las armas eran para matar a los "narcos". "Fue un ajuste de cuentas", aseguró. "Lo que estamos viendo" en el penal de Libertad, indicó Rodríquez, "son antiguas diferencias, distintos problemas; se juntan en el patio y se la dan. Lo de las armas es otro tema. Y lo de los narcos es otro. Los narcos quieren que pase algo para que sean sacados de allí; en Libertad no quiere estar nadie". El penal es un recinto de máxima seguridad; los presos tienen poco movimiento ambulatorio. "Nosotros", dijo el jerarca tomando distancia de la versión de prensa y de los rumores "tenemos bien separados los temas y, alguien los quiere mezclar para sacar alguna partida. En Libertad tenemos quinientos cincuenta y seis presos y hay ochocientos amenazados, los policías y hasta los perros, en Libertad no quiere estar nadie, pero alguien tiene que quedar".
Según informaron las autoridades penitenciarias, una Organización No Gubernamental (ONG) uruguaya, que ayuda a las personas privadas de libertad, fue la encargada de la donación para construir cinco losas que estaban destinadas para arreglos internos del Penal.
Pero en las bolsas de cemento se encontraron los seis armas de fuego, incluidas al menos dos pistolas y los 37 proyectiles. El ingreso de armas al Penal de Libertad es asociado muchas veces con los "narcos", luchas de poder, corrupción, entre otras cosas. Ante está situación, Julián Rodríguez descartó la mano de los narcos, que quieren salir de Libertad. "No les gusta, no les gustan las instalaciones, y buscan presionar para ser trasladados", explicó, al restar relevancia a la versión de prensa y los rumores que generó.
Los "cortes", los machetes caseros, y los filosos "puntales" de varios tamaños son las armas rudimentarias que fabrican algunos de los presos menos rehabilitados por el castigo del encierro. El inspector principal Rodríguez mencionó además que hay más de cien policías sometidos a sumario administrativo por denuncias de corrupción en los centros carcelarios. *
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