RICARDO ALMADA - MALDONADO
A esta altura, el punto indescifrable del caso es ese pequeño espacio físico y de tiempo dentro de los cuales desapareció la joven; ya nadie tiene dudas de que ella se subió a un coche de alguien conocido, porque hasta el momento ningún testimonio da cuenta de algún forcejeo o situación similar ocurrida con alguna joven en ese momento y en ese lugar. Vale recordar, además, que los perros adiestrados de la Policía perdieron su rastro sólo unos metros más adelante, en la vereda que da frente a La Rinconada.
Las propias autoridades señalan que frente a la situación de incertidumbre respecto al paradero de Natalia, toda información y aporte para la dilucidación del caso son bienvenidos. Como lo informáramos ayer, mientras la jueza penal Graciela Eustachio sigue tomando declaraciones a varias personas, quienes ya habían dado testimonio ante la Policía, visitó el lunes a la tarde el balneario de Piriápolis. Estuvo en el punto exacto de donde desapareció la chica y en el lugar donde aparecieron algunos de sus efectos personales, entre otros sitios. Por la noche, hubo una reunión en la ciudad de Maldonado en la que tomaron parte las máximas autoridades policiales y judiciales del departamento, para repasar aspectos del ya voluminoso expediente y trazar las estrategias a seguir.
Ante las múltiples versiones circulantes sobre detenidos, cabe destacar que hasta el día de ayer ninguna persona se encontraba en ese carácter. Decenas de personas han declarado ante la Policía y ante la Justicia, pero sólo como testigos de alguna instancia vinculada a Natalia Valeria o al entorno del resto-pub al que había concurrido aquella noche con tres amigas.
Por otra parte, el reiteradamente nombrado empresario de Piriápolis, dueño de una librería, ha prestado múltiples declaraciones, pero sólo por haber sido la última persona que tuvo contacto con Natalia pocos minutos antes de que desapareciera. A propósito de este hombre de 33 años, su defensa anunció ayer que probablemente en esta jornada o mañana estuviera presentando una denuncia ante la Justicia por difamación, ya que en algún momento se caratuló a su defendido como responsable de la desaparición de Natalia, carácter en el que nunca estuvo. El doctor Mario Spangemberg dijo ayer que, por el contrario, su cliente desde un primer momento estuvo dispuesto a brindar todo lo que necesitara la Policía, incluso su coche para que fuera peritado, su apartamento para que fuera revisado, y hasta mediciones de tiempos y distancias para determinar dónde estaba y qué hacía a la hora que ocurrieron los hechos.
En otro plano del caso, la búsqueda sigue siendo incesante en distintas zonas circundantes a Piriápolis, tarea que no ha dado ningún resultado ya que ni siquiera se han encontrado más efectos personales de la joven desaparecida. Paralelamente, la Policía y la Justicia siguen insistiendo en la necesidad y obligación de que quien sepa algo más de los contactos, movimientos o circunstancias que rodearon a Natalia la noche de su desaparición o incluso los días previos, a que por la vía que consideren más segura lo hagan llegar tanto a la Justicia como a la Policía actuantes.
A este alerta se sumó el fiscal de la causa, doctor Juan Bautista Gómez, quien agregó que "además va a sensibilizar a alguna persona que todavía no ha aportado todo lo que sabe. En estos temas, vuelvo a decir, no se puede priorizar el 'yo no me meto para no tener problemas'; estamos hablando de la vida de seres humanos, la vida de personas jóvenes, y si alguien sabe algo más que hasta ahora no lo ha hecho presente ante las autoridades y que puede ayudar a echar luz a este tema, yo creo que llegó el momento de romper todas las inhibiciones, y no decir 'yo no me meto en problemas'. Acá no se trata de problemas sino de dar solución a una familia y a una comunidad que están preocupadas por un tema de esa entidad". *
Comentarios (beta!)