LUIS A. CARRO - COLONIA
En la mañana del 25 de diciembre de 1888 los vecinos Domingo Aranda y Jacinto Carro se dirigieron según la documentación histórica relevada por el investigador Heroídes Artigas Mariño al puerto viejo para embarcar con rumbo a Buenos Aires.
Marchaban por los estrechos callejones de piedra cuando sorpresivamente fueron interceptados por José y Napoleón Neves, hijos del jefe de Policía.
Meses atrás, los Neves habían mantenido un altercado verbal con Aranda y Carro y ese día de Navidad decidieron hacer valer la única ley que conocían: la del cuchillo.
Con saña atacaron a los dos transeúntes y los dejaron tendidos en la vereda en medio de charcos de sangre. De nada sirvió algún desesperado intento médico por salvarles la vida.
De inmediato la noticia comenzó a propagarse por la pequeña ciudad. Las víctimas eran vecinos muy respetados y apreciados, y los pobladores colonienses estallaron de indignación y salieron a las calles. Los comercios cerraron sus puertas, toda actividad se paralizó y la población, en masa, avanzó hacia el edificio de la Jefatura de Policía situado en proximidades del puerto viejo con un cometido expresado a viva voz: hacer justicia.
Los asesinos se escondieron en el edificio policial y los vecinos, entonces, cercaron la zona.
Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, el jefe de Policía Neves no encontró mejor idea que pedir ayuda a la tripulación de una cañonera estadounidense, la "USS Tallaposa", que circunstancialmente se encontraba anclada en ese destino.
Los marines descendieron a la carrera del barco y en pocos minutos ocuparon posiciones estratégicas, apuntando con sus armas al pueblo rebelado, que a pesar de ello no retrocedió y mantuvo el cerco.
Recién al día siguiente la presión, que iba en constante aumento, comenzó a descender cuando arribó al puerto coloniense el barco "General Suárez", de la Marina uruguaya. Los efectivos orientales pusieron pie en tierra y fue recién entonces cuando los vecinos enardecidos depusieron su actitud y aceptaron el pedido de regresar a sus hogares.
Antes de irse, exigieron que los estadounidenses volvieran a bordo de la "Tallaposa", lo que sucedió sin vacilaciones. Al final de esa segunda jornada, el "General Suárez" partió nuevamente hacia Montevideo llevándose detenidos a los hermanos Neves. Horas antes, el jefe de Policía había sido destituido junto con algunos oficiales cómplices. *
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