LUIS A. CARRO - COLONIA
Un día sí y otro también, los actos vandálicos se suceden en la otrora tranquila ciudad de Nueva Palmira, en la zona oeste del departamento de Colonia. Los vecinos aseguran que se trata, en todos los casos, de "los mismos de siempre", varios de ellos menores de edad, que parecen haberse convertido en "los dueños del pueblo".
Las barras de antisociales salen a las calles palmirenses apenas cae la noche y allí se sienten "a sus anchas" ocasionando todo tipo de daños.
Entre esas acciones figuran pintadas en monumentos públicos y fachadas de domicilios particulares, roturas causadas en la Fuente de los Españoles y --en lo que parecía ser el colmo de la osadía de esos grupos-- el haber arrojado al río los bancos instalados en el muelle General Flores.
Cuando los vecinos creían que los vándalos se habían "tomado un descanso", luego de insistentes denuncias y de más presencia policial en la ciudad, "los mismos de siempre" volvieron al ataque y trataron de arrancar de su base la enorme cruz que recuerda a Santiago Torres Leiva, el fundador de Nueva Palmira.
No pudieron concretar tamaño atropello porque, por fortuna, hubo uniformados que se percataron de lo que está pasando.
Arrasaron con las luminarias
Por cierto que esa "frustración" de no haber podido marchar con la pesada cruz a la rastra no aplacó los ánimos de estos individuos.
Su "retorno a escena" se produjo con un masivo despliegue de botellas diseminadas a lo largo de la rambla costanera, las que -por fortuna o por milagro, según los vecinos más creyentes-, no ocasionaron ningún accidente que podía haber tenido graves consecuencias.
Fue entonces cuando pusieron en marcha otra "gracia": arrasaron a pedradas los focos del alumbrado público de la rambla y, para completar el cuadro, destruyeron varias motos que en esa zona se encontraban estacionadas.
"Esto es intolerable, señor", dijo a este corresponsal una vecina que sintetizaba el sentir del resto de su comunidad. A pesar de ese masivo malestar, los vándalos "hacen lo que quieren y al otro día usted los ve paseando tranquilamente por la calle, riéndose de todo lo que rompieron", agregó, indignada, la mujer. *
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