RICARDO ALMADA, MALDONADO
Según han manifestado los huelguistas, la medida es totalmente pacífica y sólo busca sensibilizar a las autoridades respecto a las condiciones en el centro de reclusión que, vale recordar, es uno de los varios que se encuentran superpoblados en nuestro país.
La cárcel de Las Rosas tiene en estos momentos un número de internos que supera por lo menos tres veces y media la capacidad para la cual fue concebida.
El año pasado se produjeron algunas fugas y revueltas que dejaron al desnudo el alto grado de deterioro de las instalaciones tanto edilicias como eléctricas y de suministro de agua potable.
Incluso debieron realizarse urgentes reparaciones en algunos sectores donde prácticamente no había independencia entre presos comunes y otros de más peligrosidad.
Los huelguistas vuelven a reiterar que en Las Rosas las condiciones son "infrahumanas" y que a raíz de algunas reparaciones que se llevan a cabo, se han "amontonado" residentes de varios sectores en solamente dos.
Denuncian además las limitaciones existentes para acceder al agua potable, fundamentalmente para la higiene, y que algunos internos no fueron amparados por la Ley de Humanización de Cárceles cuando les correspondía, ya que hay personas que llevan más de un año de reclusión por haber robado "una garrafa de gas".
Las autoridades policiales seguían de cerca la situación planteada, aunque no reportaron ningún tipo de desorden o intento de motín a raíz de la medida. *
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