El taxista esperó a los policías en Arechavaleta y Elba. Hasta allí llevó dos pasajeros que solicitaron un viaje desde un hotel de alta rotatividad, en Spikerman y Vaimaca. El chofer los habrá imaginado cansados, distendidos y ajenos a toda intención delictiva.
Una pistola apuntaba al chofer. El asaltante había descendido y le abrió la puerta al conductor para amenazarlo con el arma y exigir la entrega de la recaudación. También rapiñó el celular.
La Seccional 12ª aún busca al rapiñero y a su pistola semiautomática. *
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