GUZMAN LAGUARDA
Al otro día de la muerte del recluso, ocurrida en la tarde del 22 de agosto de 2006, diferentes medios de comunicación habían señalado que Diego José Santana Pelayo, de 26 años, había sido degollado por otro interno con un "corte" carcelario en un enfrentamiento en el patio del Penal de Libertad. Según la hermana del recluso fallecido, Leticia Santana, dicha versión no coincide con la realidad. "A Diego no lo mató el recluso que le dicen el 'Oreja'. A mi hermano lo mataron los propios funcionarios de la guardia. Según me contó otro interno, él había tenido ese día un enfrentamiento en el patio con este recluso, que es el "dealer" del Penal. Este asesino lo sorprendió de atrás y le efectuó un corte en la espalda. Inmediatamente otros reclusos le pidieron a los gritos al "llavero" que abriera la portón ya que Diego se encontraba malherido. Luego de tomarse todo el tiempo del mundo, el funcionario abrió el portón y varios reclusos llevaron rápidamente a mi hermano bañado en sangre a la habitación de la guardia. Los policías no movieron ni un dedo", dijo su hermana. Siguiendo con su relato, manifestó: "Luego que lo dejaron en la guardia para que fuera asistido por un médico del establecimiento, minutos más tarde salió un funcionario y les comunicó a los demás reclusos que había muerto, y que nada pudieron hacer para salvarle la vida. Uno de los internos me dijo que cuando vio a Diego, además del corte en el espalda que había recibido en el patio, tenía dos heridas profundas en el pecho, un tajo en la zona del cuello, y tenía hematomas por todo el cuerpo. Es por eso que digo que a mi hermano lo terminaron de matar los propios guardiacárceles en la guardia del Penal". Su hermana agregó que "cuando llegamos al Penal, se escuchaba cumbia a todo volumen y noté a varios policías contentos por la muerte de mi hermano. Uno de sus compañeros de celda me contó que un guardiacárcel al momento de que comunicaron su deceso dijo: "Ahora sí que está muerta esta rata alcahueta. Hay un pichi menos en el Penal".
En tanto, Nilda Pelayo, la madre del recluso señaló: "Su muerte no fue como muchos medios publicaron el día posterior a la tragedia. La Policía dio una versión falsa a los medios, la que difiere totalmente con lo que realmente sucedió esa trágica jornada".
Santana Pelayo, que en tres meses cumplía su condena y recuperaría la libertad, había sido protagonista de varias denuncias que tuvieron desenlaces incluso políticos en la red carcelaria uruguaya. Una de las primeras denuncias hechas por Santana tuvo que ver con su colaboración en desbaratar una de las más sonadas gavillas policiales y que tenía como uno de sus integrantes al procesado por peculado José Felipe Sande Lima. Sande Lima pasó a retiro en el año 2004 y ejercía la dirección del Penal de Libertad por ese entonces, el de máxima seguridad que existe hoy en el país. Vendía en su provecho materiales del Penal de Libertad, luego de una serie de motines protagonizados por los presos. El jerarca fue a prisión por disposición de la jueza letrada de Primera Instancia de 1er. Turno de la capital maragata, María Adriana De los Santos Arigoni, tras una instrucción judicial de casi tres años. Otra de las sonadas denuncias de Santana tuvo como consecuencia el posterior cese en sus funciones del entonces director nacional de Cárceles, inspector Enrique Navas. El recluso y su familiares habían denunciado plantones, agresiones sin justificación, simulacros de ajusticiamientos y heridas con balas de goma a cargo de guardiacárceles del citado centro de reclusión. Al respecto, su madre señaló: "Mi hijo fue víctima de un sinfín de torturas por denunciar lo que pasaba dentro del Penal.
Varias veces con el torso desnudo y encadenado lo hicieron recostarse en una especie de cama de hormigón con cal. No le había quedado ni la piel del cuerpo de las quemaduras que había sufrido. Otra vez lo habían encerrado en un sótano, y al otro día que lo fui a ver estaba totalmente picado por los mosquitos.
De ese tipo de torturas sufrió miles. A Diego se la tenían jurada, porque denunció muchas jodas de los funcionarios y porque tanto él como nosotros denunciamos constantemente los maltratos que padecía". La señora dijo a este matutino que su hijo había ingresado al Comcar en el 2000 por el hurto en una finca del Cerro, y luego de varias idas y venidas había sido trasladado nuevamente al Penal de Libertad. "Diez meses antes de su muerte fue enviado al Penal de Libertad argumentando que tenía mala conducta. A él lo procesaron por un delito de rapiña, pero en realidad no rapiñó a nadie. Lo acusaron de haber asaltado un supermercado, pero en realidad el robo fue en una finca del Cerro porque necesitaba plata para comprarle un remedio a una de sus hijas. Le tipificaron rapiña para condenarlo por más años", manifestó la madre del recluso.
Para finalizar, madre e hija exigen justicia y prisión para los verdaderos responsables. "Hasta el día de hoy nada ha cambiado. Inclusive funcionarios involucrados en el asesinato, hoy en día son ascendidos en sus cargos. Es por eso que la Justicia de mi país me tiene totalmente indignada y defraudada. A mi hijo lo mataron de varias puñaladas los propios policías que hoy siguen libres, y algunos son premiados con ascensos. ¿Que tipo de Justicia es esta?", finalizó diciendo la señora. *
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