CLAUDIO SAMPAYO
La revuelta del año 2002 comenzó en horas de la noche, según los presos, porque estaban cansados de tantos golpes y corrupción por parte de guardiacárceles y autoridades del establecimiento. Las autoridades del Ministerio del Interior, en aquel entonces encabezado por Guillermo Stirling, vieron que la situación se les escapaba de las manos y tuvieron que pedir ayuda al Ministerio de Defensa, algo que alteró aun más los ánimos de los reclusos. Si bien en una primera instancia se creyó que el líder del motín volvía a ser El "Rambo" (ya había liderado una revuelta tres años antes, donde también se destruyó parte de las instalaciones), esta vez no tenía nada que ver; ya que estaba alojado en La Isla, el sector de máxima seguridad que lo contiene hasta el día de hoy. Los seiscientos presos que participaron de aquel motín reclamaban superpoblación, malos tratos, falta de condenas, atención médica, más condiciones a la hora de las visitas y actividades recreativas, ya que decían estaban demasiado ociosos y eso los estresaba. El líder de la revuelta era Mario "Marito" Soria, un peligroso delincuente que había participado de varios copamientos, asaltos y algún que otro homicidio. El "Marito" pidió la presencia del presidente de la Suprema Corte de Justicia y explicó las tétricas razones que los llevaron a tomar aquella medida, que incluyó una toma de rehenes, donde las víctimas fueron 10 policías que luego fueron liberados sanos y salvos. La asonada culminó cuando las fuerzas de choque ingresaron al penal y redujeron a todos los presos quienes no tuvieron otra opción más que entregarse y regresar a lo que quedaban de las celdas. Pocas horas después, algunos reclusos fueron trasladados a La Tablada, mientras que otros tuvieron que dormir prácticamente a la intemperie en los corredores destrozados y repletos de escombros. Tiempo después se gastó una verdadera fortuna en módulos de acero traídos de los Estados Unidos donde los presos apenas podían vivir ya que el calor del verano y el frío del invierno hacían de la caja metálica un verdadero castigo. Cuatro años más tarde, el Comisionado Parlamentario, doctor Alvaró Garcé, aseguró que los módulos de acero que se importaron de Estados Unidos no cumplían con las condiciones necesarias de reclusión, por sus condiciones y dimensiones. Pero en su momento esa era la única alternativa ante una situación de emergencia. Pero los reclusos no estaban del todo equivocados. Existía realmente una serie de irregularidades en el sistema penitenciario. Parte de la problemática quedó al descubierto en mayo del 2006, cuando el ex director del penal de Libertad, José Sande Lima, fue procesado por "peculado" ya que se comprobó que comercializó los escombros, las rejas, las ventanas e incluso una furgoneta utilizada para el traslado de reclusos en provecho propio.
El tiempo pasó y las condiciones de reclusión no mejoraron. La Ley de Humanización y Modernización del Sistema Carcelario impulsada por el actual gobierno, solo sirvió para descongestionar las cárceles. Según los presidiarios nada cambió. Los malos tratos continúan, el ocio sigue atrapando a los reclusos, las guerras entre bandas es cada vez peor, y la alimentación continúa siendo mala. Para colmo de males, y tal como lo adelanto LA REPUBLICA de forma exclusiva, un nuevo y poderoso líder nació y se hizo fuerte tras las rejas del penal de Libertad. El "Beto" Suárez, se convirtió en el nuevo talismán de la población carcelaria y es admirado por su coraje y bravura y temido por su mal carácter y violencia. A rey muerto rey puesto y de forma textual fue lo que pasó en el Penal de Libertad. El 7 de enero pasado, el "Marito" fue asesinado de varias puñaladas por una horda enardecida de reclusos, aparentemente subliderada por Víctor Carlos Alvez Rivero, el "Carliño", hombre que se hizo famoso por asesinar al hincha tricolor Daniel Tosquela a la salida de un encuentro entre Cerro y Nacional disputado en el Parque Central. El "Carliño", es uno de los hombres de confianza de Luis Alberto "Beto" Suárez Correa, quien al morir el Marito pasó a ser el hombre fuerte del penal de Libertad. En la edición del día 10 de enero del corriente año, LA REPUBLICA informaba sobre el nacimiento de un ejército de reclusos comandado por el "Beto". El entonces sub secretario del Ministerio del Interior, Juan Faroppa desmintió la versión, pero al otro día decidió trasladar a Suárez Correa a la cárcel de Canelones, confirmando lo dicho por LA REPUBLICA. Tras varias semanas en el centro de reclusión canario, el "Beto" fue nuevamente trasladado al Penal de Libertad donde se encuentra alojado en el pabellón E, lejos de sus hombres de confianza. Esta medida movilizó a los reclusos que pidieron a gritos que el líder fuera reubicado en el sector D, lugar donde los más allegados al "Beto" cumplen condena. Como las autoridades carcelarias se negaron al petitorio, los presos comenzaron una huelga de hambre que ameritó la visita del Comisionado Parlamentario Alvaro Garcé, quien se mostró preocupado por la compleja situación. Entre otras cosas, los presos pidieron volver al recreo compartido, solicitaron una mejor asistencia médica, mejoras edilicias, buenas condiciones a la hora de las visitas y un algún tipo de régimen que les permita romper el ocio... en pocas palabras, lo mismo que pedían aquellos reclusos del año 2002. Las condiciones carcelarias siguen siendo las mismas, y los reclusos siguen pidiendo ayuda al gobierno de turno. Si bien los encarcelados reconocen que este gobierno se preocupó por las condiciones de encierro, reclaman medidas urgentes porque nos estamos muriendo mental y físicamente acá adentro, según manifestaron a LA REPUBLICA. La huelga de hambre, fue perdiendo fuerza y en el día de ayer eran muy pocos los presos que se negaban a comer la comida brindada por las autoridades. Los alimentos que sobraron fueron donados a instituciones, y según dijeron los responsables del penal, en cuestión de horas todo volverá a la normalidad y los reclusos volverán a consumir los alimentos preparados en la cárcel. Por el momento, el "Beto" no será movido de su lugar de encierro y los reclusos no descartan volver a tomar medidas de lucha, -según dijeron pacíficas-, para que el líder sea reubicado. *
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