La organización que opera desde las sombras en el narcotráfico a gran escala no es desconocida para la Policía, en especial para la Brigada Antinarcóticos que ha trabajado hasta el cansancio en este tipo de operativos de compleja índole y con ramificaciones en todo el mundo.
La información oficial sobre lo sucedido marca que el automóvil en el que los dos hombres transportaban la droga se desplazaba por la calle Veracierto rumbo a Camino Carrasco, cuando al llegar adonde están ubicados los depósitos de las tiendas TA-TA, fue interceptado por la Policía para una inspección de rutina. Los ocupantes del vehículo se mostraron tranquilos y mostraron su identificación a los efectivos de la Brigada de Asaltos que, según dicen, vieron en los hombres una actitud sospechosa.
Aunque parecía estar todo en regla, los investigadores pidieron que descendieran del coche para una mejor inspección.
Mayúscula fue la sorpresa cuando en el asiento trasero se toparon con decenas de envoltorios multicolores que en su interior guardaban cocaína de altísima calidad.
Los ocupantes del vehículo intentaron convencer a los policías de quedar en libertad, señalando a un ciudadano peruano como el dueño de la droga.
Las lágrimas no fueron suficientes y los policías los condujeron a dependencias policiales donde permanecieron hasta la audiencia judicial.
Ambos hombres fueron procesados por narcotráfico, abriéndose así una investigación sobre el origen de la droga.
La secuencia de esta historia quedó en manos de la Brigada de Asaltos, aunque también se dio cuenta a la Dirección Nacional de Lucha contra el Narcotráfico. Algunos investigadores pertenecientes a "Narcóticos" confiaron a la LA REPUBLICA no estar sorprendidos por la captura de la droga, aunque sí les pareció raro que los colegas "sospecharan de la cara" de los traficantes.
"No sé. Los detalles del hecho no los tengo, pero me parece raro que no hayan investigado antes y que todo haya salido al azar", dijeron.
Tras la detención de los traficantes, se llevaron a cabo varios allanamientos, uno de ellos en los edificios del complejo de viviendas "Parque Malvín Alto", hacia donde se dirigían los ocupantes del automóvil.
En un apartamento del block B de dichas viviendas, ubicadas en Camino Carrasco y Veracierto, se ubicó una gran cantidad de pasaportes falsos y dinero en efectivo. Bajo una cama matrimonial se encontraron dos maletas con doble fondo, que evidentemente serían utilizadas por los traficantes para trasladar la droga hacia Europa.
Una mujer, esposa de uno de los detenidos, hoy ya procesado, fue conducida a dependencias policiales pero recuperó la libertad al demostrar que poco sabía de las maniobras de su pareja.
Sin entrometerse demasiado en el tema, el investigador del departamento antidrogas confió que "esta gente tiene que estar vinculada a los traficantes que hoy cumplen condena en el penal de Libertad luego de ser asediados por aquella famosa "Operación Campanita".
Acá las caras son pocas y nos conocemos todos. Esa vía de tráfico nunca murió, todavía está activa y evidentemente sigue operando", y agregó que "el problema es que cuando se llevan a cabo detenciones de este tipo, sin una base firme, se puede echar por tierra toda una investigación que podría derivar en algo muy grande. Cuando nosotros teníamos información sobre los traficantes que cayeron en la operación Campanita podíamos haber actuado antes y haber encontrado 50 o 100 kilos de cocaína, sin embargo preferimos esperar y atrapar a toda una organización con ribetes internacionales y capturar casi 350 kilos de droga".
El investigador no quiso contestar si la Brigada antidrogas tenía información sobre estos traficantes y aseguró que tras esta incautación tiene que haber una gavilla muy bien organizada, ya que "no cualquiera mete 58 kilos de cocaína en Uruguay y se pasea por la ciudad lo más campante como si llevara 58 kilos de caramelos".
Este procedimiento puede tener relación con la reciente detención de un ciudadano estonio en el aeropuerto de Carrasco, el cual pretendía abordar un avión rumbo a España con cuatro quilos de cocaína ocultos en los cuellos y mangas de un saco que guardaba en una maleta.
Un día antes, un chileno logró burlar los controles de Carrasco y viajó a Madrid donde fue detenido al arribar al aeropuerto de Barajas. En su tabla de windsurf, el trasandino llevaba ocultos 7 kilos y medio de cocaína de máxima pureza.
La droga ingresaría desde Argentina pero tendría su origen en Colombia y según los investigadores al llegar a nuestro país la fragmentan y la envían a Europa en viajes comunes, prefiriendo para ello utilizar a ciudadanos extranjeros, jóvenes y de mediano poder adquisitivo. *
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