ALDO ROQUE DIFILIPPO -MERCEDES
El pasado miércoles concurrieron a la sede judicial el abogado defensor Mauro Gadea, el confeso triple asesino, y el doctor Guillermo López, funcionario del Instituto Técnico Forense, quien tuvo a su cargo la autopsia de las tres víctimas.
El doctor López ratificó ante la jueza María del Carmen Roybal lo que ya había dicho a la prensa el año pasado -y que fuera publicado en su oportunidad por LA REPUBLICA-, criticando la forma en que fueron levantados los datos y los tres cuerpos.
"Todo lo realizado hasta el momento ha sido un desastre y al estar mal trabajadas las pruebas, las respuestas son equívocas, y si esto es así difícilmente podamos llegar a lo que queremos, que es conocer la verdad", expresó el doctor López.
El triple crimen de Mercedes ocurrió el 3 de julio de 2006. Gladys (la madre) y Marisel (la hija) fueron encontrados sobre la cama, maniatadas de pies y manos.
Mauro Gadea se confesó autor del crimen. Dijo que primero mató al jefe de familia, Luis Gutiérrez, en su taller. Que cruzó la calle, y con la llave apropiada ingresó a la casa donde encañonó a Marisel, que la condujo a la pieza donde estaba su madre. Y que exigió a la joven que atara a su madre para luego atar a la hija con sus propias manos.
Cuando encontraron los cuerpos de las mujeres, la madre estaba de costado y atada, con un buzo rodeándole el cuello; la hija, también atada, boca abajo, amordazada, con rastros de haber sido estrangulada.
En su momento, las investigaciones de LA REPUBLICA generaron cierto malestar en filas policiales. El diario plural reveló que la escena del crimen había sido alterada, y que ingresaron a la casa personas que nada tenían que ver con la investigación.
La denuncia de LA REPUBLICA fue corroborada recién este miércoles por el abogado defensor del confeso triple asesino, y por el doctor Guillermo López, quien criticó la forma en que fueron levantados los cuerpos: al cadáver de la jovencita le retiraron la mordaza con la que había sido asfixiada.
El médico forense agregó que la información y los elementos que le enviaron junto con los cuerpos para realizar la autopsia estaban notoriamente alterados, al punto que recibió solamente dos fotos, y que recién Policía Técnica pudo ver la carpeta, once meses después, en la instancia judicial del miércoles pasado.
A su vez, el doctor Diego Durand, el abogado defensor del presunto triple homicida, manifestó: "Seguir echando tierra sobre Gadea es facilísimo. El forense afirmó ayer que lo que dijo mi defendido es 'estúpido', porque cuando él se hace culpable, sus dichos no coinciden con los datos que existen".
En agosto del año pasado, LA REPUBLICA tuvo acceso al voluminoso expediente de este caso donde surgen elementos que generan nuevas interrogantes. Mauro Gadea fue detenido mediante un dato que obtuvieron los policías, que luego encontraron en su casa tres pistolas con silenciador (una de ellas resultó ser el arma homicida), y varias pertenencias de la familia Gutiérrez Aguirre. A pesar de este hecho y de la confesión de Mauro Gadea, las interrogantes del confuso caso, lejos de disiparse, se mantienen.
Gadea dijo que mató a Luis Gutiérrez en su taller, cruzó a la casa de familia, ingresó con la llave apropiada, encañonó a Marisel quien lo condujo a la pieza donde estaba su madre, exigiendo a la muchacha que atara a Gladys, para posteriormente atarla. Cuando fueron encontrados los cuerpos de las dos mujeres, la madre se encontraba de costado y atada, con un buzo rodeándole el cuello, y la hija también atada, boca abajo, amordazada, con rastros de haber sido estrangulada. Mauro Gadea confesó que no pretendió ahorcarla, aunque la fotografía realizada al practicársele la autopsia evidencia lo contrario. Ambas tenían un balazo en la cabeza. Pero, ¿por qué Marisel tenía el cabello lleno de viruta de metal siendo que terminaba de bañarse y no había cruzado al taller de su padre? La viruta de metal obviamente fue encontrada junto al torno de Luis Gutiérrez. ¿Por qué ninguna de las dos mujeres opuso resistencia al intruso que las encañonó? No se encontraron evidencias de lucha o resistencia en la autopsia. ¿Por qué las dos perras de la familia, que esa tarde había bañado Marisel, no ladraron? Cuando ingresó la Policía se hace notar que los animales no paraban de ladrar. ¿Por qué sobre la mesa de la cocina fue encontrada una botella de cerveza, sin abrir, y en otro lugar de la casa una botella vacía de vino? Según testimonios, ninguno de los tres integrantes de la familia consumía alcohol. ¿Por qué había gran desorden en la casa? En su momento se dijo que era un relativo desorden, pero las fotografías muestran todo lo contrario, especialmente en un ropero y una cómoda. Si el asesino fue Mauro Gadea o los dos morochos fronterizos, como posteriormente acusó intentando quitarse la responsabilidad, ¿cómo hicieron para ingresar a la casa con un importante manojo de llaves como era el llavero de Luis Gutiérrez? Si como dijo Mauro Gadea los asesinos son un par de sicarios profesionales: ¿por qué se llevaron cosas sin valor, e incluso algunas que podrían incriminarlos como las alianzas de casamiento de la pareja? ¿Por qué si eran sicarios profesionales de la frontera lo buscaron a Mauro Gadea? ¿No era más sencillo cumplir con el trabajo y marcharse sin dejar rastro?
En la escena donde fue asesinado Luis Gutiérrez surgen nuevas interrogantes. De las fotografías que pudimos observar resulta por lo menos difícil que alguien pueda ejecutar a una persona sin que se dé cuenta. Estaba en un lugar difícil de acceder por las dimensiones y por el tumulto de cosas. A la Policía y las personas que ingresaron al taller les costó ubicar el cuerpo de Gutiérrez, que si bien estaba bajo una lona se veía un importante charco de sangre. Incluso una de las personas que acompañó a la Policía y que terminó descubriendo el cuerpo ingresaba habitualmente a ese taller y con esta ventaja igual le costó encontrarlo.
Mauro Gadea dice que mató a Gutiérrez de atrás y sin mediar palabra. ¿Por qué el rostro de Luis Gutiérrez tiene importantes hematomas? ¿Por qué sus manos evidencian heridas? Si bien son las manos de un trabajador las fotografías muestran importantes erosiones en el dorso.
El abogado defensor de Mauro Gadea adelantó que insistirá en la necesidad de reconstruir la escena del crimen. Algo que a once meses del hecho resulta por lo menos complicado, al punto que fue la familia de las víctimas, a pedido de la propia Policía que debieron buscar en el cuarto donde se consumó el asesinato uno de los casquillos de una de las balas. Una desprolijidad más que gruesa, donde el mobiliario y los diferentes elementos de la casa fueron cambiados de lugar, lo que hace bastante complicado poder acercarse a un escenario por lo menos parecido al momento en que ocurrieron los hechos.
Mauro Gadea desde hace unos meses fue trasladado al Comcar, y pese a que en reiteradas oportunidades este corresponsal y varios colegas insistimos en poder entrevistarlo pasó su reclusión en Mercedes recibiendo apenas las visitas de sus familiares más cercanos. La Policía nunca explicó claramente los motivos por los cuales no lo dejó recibir visitas en forma fluida. Ahora, a casi un año del horrendo asesinato, resulta por lo menos complejo poder rearmar el rompecabezas que desentrañe en profundidad la verdad en este caso y termine por arrojar luz sobre el móvil del hecho, algo nunca explicado claramente. *
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