RICARDO ALMADA - MALDONADO
El hecho habría ocurrido en la madrugada de ayer martes, pero fue recién a mediodía que la dantesca escena quedó al descubierto, nada menos que ante los ojos del padre de la joven ultimada, quien desconfió que algo pasaba y fue a llamarla poco después de la hora 12.00.
En una vivienda de la calle Leonardo Olivera al 975 entre San Carlos e Indio Miguel, de la ciudad de Pan de Azúcar, vivía Mary Laura Píriz de 24 años, quien se encontraba embarazada de entre tres y cuatro meses y era madre de un niño de dos años.
Ella estaba separada desde hacía mucho tiempo del padre del pequeño y desde abril mantenía una relación con Claudio Melián Muniz, de 24 años, un joven de San José que conoció durante el pasado verano.
Sin embargo, la relación de la precoz pareja se había deteriorado a tal punto que hace no más de cuatro días la joven radicó una denuncia ante la Justicia por amenazas de Claudio Melián, quien se había tornado muy violento con ella y la había comenzado a amenazar de muerte porque insistía en que el embarazo de Mary Laura no era suyo. Hace solamente dos días la Justicia dispuso que el joven quedara impedido de acercarse a la casa de su compañera, pero enceguecido, supuestamente por los celos, Melián tramó el macabro final de tres vidas: la suya, la de su compañera y la del hijo que esperaban.
Todo indica que la noche del lunes Claudio fue hasta la finca de la calle Leonardo Olivera, donde se encontraba durmiendo Mary Laura, aunque felizmente sin su hijito de dos años, que por alguna razón había llevado a la casa de una vecina, ubicada a media cuadra.
Ella estaba dormida y el joven no dudó en extraer una sevillana con la que le asestó un profundo puntazo en el cuello que prácticamente la dejó sin vida en el acto. Claudio Muniz, en tanto, se habría inyectado posteriormente alguna sustancia letal que poco después también lo dejó sin vida, tendido encima del cuerpo desangrado de la joven mujer. A su lado estaba la sevillana y una jeringa que ayer era analizada por los peritos.
En el lugar del horrendo crimen y la autoeliminación, actuó en primera instancia la jueza de Paz de la 3ª sección, doctora Karen Cuadrado, y más tarde el juez penal de 2º Turno, doctor Federico Alvarez Petraglia, el fiscal Carlos Reyes y el forense Silvio Barbieri, junto a personal de la Seccional policial 3ª de Pan de Azúcar y Policía Técnica. Tanto el juez como el forense estimaron conveniente remitir ambos cuerpos a la morgue del hospital de la ciudad de Maldonado para que fueran sometidos a una revisación más detallada, de manera de establecer claramente todo lo ocurrido y fundamentalmente la forma en que se quitó la vida el joven luego de apuñalar a su compañera. *
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