Siete personas permanecieron 48 horas sobre una balsa en las frías aguas del Atlántico, luego de que el barco en que viajaban se hundiera. Durante los dos interminables días, los hombres se negaron a desprenderse del cuerpo de su capitán, mientras esperaban el rescate.
El Centro Coordinador de Búsqueda y Rescate en el Mar (MRCC Uruguay) recibió un llamado del buque mercante Capetan Michelis, informando de la presencia de una balsa salvavidas, 100 kilómetros al sur de La Paloma, muy cerca del límite lateral con Brasil. Cuando el barco, que se dirigía a Sudáfrica, se acercó a la pequeña embarcación, descubrió a los siete tripulantes de nacionalidad brasileña.
Los náufragos explicaron que habían permanecido durante dos días sobre la balsa, luego de que el buque en el que viajaban se hundiera bajo las aguas. La historia no terminaba allí: junto a ellos se encontraba el cadáver de su capitán, Jorge Simite.
El maquinista del barco de bandera brasileña, de nombre Antonio, desapareció durante el accidente y no pudo ser rescatado.
Después de que el Capetan Michalis rescatara a los náufragos, el MRCC coordinó el traslado de los supervivientes y el cuerpo del capitán, para permitir al buque mercante seguir su ruta.
Posteriormente, la jueza de Paz Amalis Martínez dispuso la asistencia de los marinos, la concurrencia al lugar del médico forense y la indagación de las causas del incidente, que acabó en milagro. *
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