El conocido traficante, apodado "Nacho", protagonizó una espectacular estafa contra la propia organización delictiva para la cual trabajaba, quedándose con medio millón de dólares, producto del tráfico de estupefacientes.
En aquella oportunidad, a fines del año pasado, Nazzar Chemanovian convenció a sus jefes, entre ellos Alexander Alex Pareja García, de realizar más inversiones que mejoraran la operativa para el traslado de la droga. Tuvo la brillante idea de adquirir un barco para posibilitar envíos en mayor escala y, para ello, pidió 500.000 dólares, asegurando que por ese dinero conseguía una embarcación de primer nivel y con todos los papeles en regla. Lo que Nacho no había dicho era que el barco ya estaba en poder de la organización, sin necesidad de inversiones y sí de complicidades y ocultamientos. Según lo que se pudo reconstruir, los jefes de la organización en Colombia, en particular Alexander Pareja García, se percataron de la maniobra del uruguayo y éste debió desaparecer.
En principio y mientras la famosa "Operación Campanita" seguía dando sus frutos, Chemanovian desapareció con el dinero sin dejar rastros, pero los jefes de los cárteles colombianos no estaban dispuestos a dejarlo escapar tan fácilmente. Tal vez por la falta de experiencia y sin pensar en el peligro que significaba escapar de una organización delictiva tan poderosa, Nacho cometió una serie de errores, dejando al descubierto nombres y cuentas de decenas de los integrantes. La Policía aprovechó el error y atacó. Vieron que era el momento exacto para culminar lo que venían "cocinando" desde hacía dos años.
La carrera había comenzado. La Policía sabía que tenía que encontrar a Chemanovian antes que los jefes de los cárteles para salvarle la vida y hacerle pagar por los crímenes ante la Justicia y no en manos de vengadores.
"Nacho" Nazzar Chemanovian Panosian, empresario uruguayo, tiene un antecedente por autoría de homicidio que data del año 1983, y siempre fue vinculado al negocio y tráfico de cigarrillos en Paraguay y en Uruguay.
La Policía fue cerrando el cerco que crearon en base a las informaciones aportadas de forma anónima por allegados a Chemanovian. Fue así que Interpol, dio el alerta a sus pares colombianos de que allí se ocultaba el empresario uruguayo, dando detalles exactos del lugar donde se estaba ocultando.
En un operativo perfectamente coordinado, la Policía colombiana allanó dos domicilios, deteniendo a Nazzar Chemanovian de quien se temía pudiera recibir una dura represalia por parte del cártel por haberse "quedado" con los 500 mil dólares destinados a inversiones en Uruguay para mejorar la operativa de la banda. Las declaraciones de los integrantes de la banda pusieron de manifiesto la maniobra de "Nacho" y los investigadores comenzaron a dudar de poder encontrarlo con vida.
El apresamiento de Nazzar cerró el círculo de quienes se consideraban figuras claves de la temible organización a la que se le incautó más de 300 kilogramos de cocaína de alta pureza destinada a ser comercializada en Europa por un valor de mercado de más de 9 millones de euros.
La detención de Nacho permitió que la brigada antinarcóticos siguiera acumulando éxitos, logrando la incautación de bienes de la poderosa banda, tanto en Brasil como en nuestro país.
El Banco Central fue el encargado de desclasificar la documentación incautada y de buscar evidencias que avalaran los fuertes indicios de las operaciones de lavado realizadas por el grupo delictivo. Las ganancias de la "exportación" de cocaína eran invertidas en bienes inmuebles, vehículos y negocios de la más diversa índole.
El caso de la detención fue a parar a manos de la jueza Anabella Damasco, quien pidió la inmediata extradición. Mientras se esperaba por los papeleos necesarios para concretar el traslado salió a la luz que Chemanovian era socio del empresario asesinado Luis Ernesto González, cuyo cadáver con un tiro en la cabeza fue encontrado en el año 1993 en el fondo de un aljibe de Los Cerrillos.
Tiempo después, en el año 2002, la Policía paraguaya lo detuvo en un automóvil junto a dos pistoleros que días antes habían protagonizado un espectacular golpe contra un banco en Asunción, para lo cual, incluso, cavaron un túnel por el que huyeron.
En esa oportunidad el "Nacho" no fue encarcelado, aunque los investigadores guaraníes tenían la seguridad de que había actuado en la operación, ya que sobre él recaían múltiples indicios de su participación.
Pero la historia del conocido delincuente recién culminará en el juzgado seguramente en el día de mañana, cuando sea interrogado y juzgado por crímenes de narcotráfico.
El operativo, que contó con la presencia de 30 efectivos policiales, fue realizado con total éxito por los efectivos de Interpol que viajaron al país cafetero para concretar la extradición. *
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