"Esa es la cifra que se maneja, pero no aún no se tiene el monto exacto" de lo que se llevaron los delincuentes, dijo a la AFP la comisaria Julia Duarte, vocera de guardia de la Policía Nacional.
El golpe se concretó poco después de las cuatro de la mañana en el hall de preembarque del aeropuerto nacional Silvio Pettirossi, en momentos en que los empleados se disponían a abordar un avión rumbo a Montevideo. Ocurrió frente a un centenar de personas en el sector de embarque, que está ubicado en el segundo piso del edificio.
Según testigos y filmes de las cámaras de seguridad del aeropuerto, los asaltantes ingresaron armados con ametralladoras y pistolas hasta la zona de embarque de pasajeros, donde despojaron de sus maletas a dos hombres empleados de una empresa financiera local.
"Esto es un asalto", dijo uno. Otro tenía en su mano la ametralladora. A todos ordenaron tirarse al suelo. Cinco asaltantes actuaron a cara descubierta. El sorprendente asalto insumió menos de dos minutos. Habría participado una decena de personas, varias mujeres incluidas.
Una fuente vinculada con la investigación judicial señaló que los delincuentes se movieron con suma rapidez, demostrando conocer los movimientos de quienes llevaban el dinero y de sus custodios.
El coordinador de seguridad de la estación aérea, coronel Aristides Domínguez, admitió a la prensa que el aeropuerto tiene zonas desprotegidas de vigilancia y precisó que "no hubo forma de detectar" a los asaltantes e impedir el atraco. El control más riguroso "se establece en las áreas restringidas y en la zona de bodegas. No existe control en el peaje o en el acceso principal", dijo Domínguez.
Los asaltantes actuaron a cara descubierta, y pese a estar armados con pistolas y ametralladoras, no dispararon un solo tiro. Apenas hirieron de un culatazo a uno de los tres agentes policiales que fueron asignados para ejercer la custodia de las personas asaltadas.
Los agentes que custodiaban al empleado del maletín, Oscar Godoy Martínez, y al propietario de la casa de cambios fueron desarmados. El empleado se aprestaba a viajar en vuelo regular vía Buenos Aires.
Este es el segundo asalto en la principal terminal aérea. El 4 de agosto de 2000, un grupo comando se alzó con una remesa de 11,1 millones de dólares que estaba a punto de ser embarcada en un avión con destino a Buenos Aires y Nueva York. El dinero, que pertenecía a varios bancos extranjeros con filiales en Asunción, fue llevado de un área de máxima seguridad y sin disparar un solo tiro, en momentos en que era transferido de los camiones blindados a la bodega de la aeronave.
Los ladrones se llevaron sólo uno de los dos maletines que portaban los hombres de la casa de cambios, y luego huyeron en un automóvil BMW azul que los esperaba en las inmediaciones.
Más tarde abandonaron ese vehículo para abordar una camioneta Toyota Hilux, también color azul, doble cabina.
BMW color azul, chapa ARJ-791, modelo 1992, denunciado como robado en junio pasado, e inscripto en el Registro Automotor de ese país a nombre de la empresa Omega SRL.
Fue hallado con las llaves puestas y el motor en marcha en una de las calles laterales a la avenida que conduce a la estación aérea, en las proximidades del Club Garden de la localidad de Luque, donde está el aeropuerto.
El dinero pertenecía a una casa de cambios muy conocida en Asunción, dedicada a la exportación de billetes a Estados Unidos, cuyo propietario, un ciudadano de origen chino, estaba en el lugar en el momento del atraco.
A pesar de que las cámaras de seguridad del aeropuerto funcionaban con ciertas deficiencias, fuentes de la Fiscalía señalaron que el primer análisis de las cintas permitió identificar algunos integrantes de la banda. Se intensificaron los operativos para atrapar a los asaltantes.
En la tarde de ayer, la policía realizó al menos tres allanamientos en busca de uno de los sospechosos, identificado como Cristian Florentín, sindicado como uno de los ladrones del BMW utilizado en el asalto.
En tanto, la fiscal de Luque, Rosa Noguera, comenzó a interrogar a los testigos que estaban en el aeropuerto cuando se perpetró el asalto para elaborar los identikits de las personas que cometieron el atraco.
La firma Prosegur deslindó responsabilidad en el asalto. Raúl Reinoso, gerente general de la firma, explicó que la empresa fue contratada para transportar el dinero desde el local de la firma hasta la terminal aérea. Luego señaló que dentro del aeropuerto, la responsabilidad del dinero quedó en manos de la empresa Money, que iba a enviar los dólares a Montevideo.
La casa de cambios Money Exchange SA es una entidad financiera que opera una oficina instalada adentro del aeropuerto paraguayo. La remesa se realizaría en un vuelo de la empresa TAM Mercosur.
Las autoridades judiciales explicaron en conferencia de prensa que el dinero robado debía ser llevado a Montevideo bajo procedimientos legales, como lo que regularmente realizan las casas de cambios o también los bancos que operan en el circuito financiero regional.
En la filmación del sistema de seguridad se pudo observar que en el grupo de personas había varias mujeres que abandonaron el área de embarque con todo sigilo después que los asaltantes se apoderaron del maletín. Aparentemente, las seis o tal vez siete mujeres avistadas pasaban informes a los ladrones mientras estos cometían el asalto.
Como la filmación aeroportuaria es de baja fidelidad, la Fiscalía recurrió a otro video, uno registrado por el grupo antiterrorista que opera en la terminal.
El dinero había llegado al aeropuerto en un blindado, y tras ser pasado por los rayos X, fue llevado por los empleados y con custodia a la zona de embarque. Pocos metros antes de llegar a pagar la tasa aeroportuaria, aparecieron los ladrones. La Fiscalía sospecha que hubo entregadores y que, por cómo actuó la banda, podría estar involucrado algún oficial de la policía paraguaya.
Comentarios (beta!)