LUIS OVIDIO VEGA MILANO - PAYSANDU
Un convenio firmado por la Jefatura de Policía y la Intendencia de nuestro departamento permitió que las autoridades carcelarias autorizaran que los internos trabajaran en la carpintería del establecimiento para la confección de las mesas y sillas, que servirán de mobiliarios para los locales de los Pueblo Porvenir y Lorenzo Geyre.
Víctor Naleiro, uno de los reclusos que trabajó intensamente para entregar en tiempo y forma lo pactado con las autoridades, agradeció a la intendencia por el acuerdo para realizar el trabajo, cosa que no había ocurrido en gobiernos anteriores. Dijo que tienen la posibilidad de ayudar a sus familias, "porque el 70% del pago es para nosotros".
El intendente frenteamplista, Julio Pintos Ruiz, se vio gratamente sorprendido, porque jamás se podía haber imaginado que el Presupuesto Participativo lograra tener resultado como estos.
A aquellos que "están pagando una deuda con la sociedad les estamos dando una posibilidad con este tipo de trabajos. Es una forma de alentar las oportunidades de los reclusos para tener una reinserción en nuestra sociedad", dijo.
Carlos Saldivia, un recluso, expresó que "la experiencia es sumamente enriquecedora, pero lo más importante es que las autoridades hayan confiado en nosotros".
Finalmente, el director de la cárcel, Jorge Sosa, explicó a LA REPUBLICA que "la carpintería Nº 2 es el proyecto de ley de redención de pena, la Nº 1 es donde se aprende, y desde detrás de los muros se ayuda a la familia del recluso con el 70% de lo acordado por el pago del trabajo realizado. Las horas que se trabajan por día son de ocho horas, pero muchas veces el tiempo que le dedican los reclusos es mayor", subrayó.
En este establecimiento, la población carcelaria es de 150 reclusos, que no únicamente se trabaja para ocupar el tiempo de reclusión. Cuentan con una sala de computación, donde algunos internos se recibieron como profesores de informática, hay cursos para terminar la educación primaria, el proyecto de un aserradero y una bloquera.
De los reclusos, 70 están trabajando, 24 entre mujeres y hombres están aprendiendo computación, y 20 finalizando una educación primaria. En el anexo de la chacra policial trabajan para su propia alimentación. *
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