XOSE DE ENRIQUEZ CANELONES
A pesar de las recomendaciones formuladas reiteradamente por el Comité Departamental de Emergencias, en el sentido de mantenerse alejado de zonas bajas; estar alerta a la posible caída de árboles y cables eléctricos; tener precaución con objetos que puedan causar daño impulsados por el viento y no cruzar cañadas u otros cursos de agua desbordados en vehículos, la imprudencia sigue siendo el denominador común de muchos uruguayos, que no dudan en arriesgar su propia vida, poniendo en juego además las de otros. En la mañana de ayer, una persona de sexo masculino, mayor de edad, que viajaba en un automóvil Mercedes Benz de color azul, intentó cruzar un puente sobre el arroyo Canelón Chico, cuando el vehículo fue arrastrado por la fuerza de la correntada. Esta vez no hubo que lamentar la pérdida de vidas humanas y gracias a la presteza con que actuaron los rescatistas de Bomberos, la tragedia no llegó a consumarse.
Desde las páginas de LA REPUBLICA, en los últimos días se informó en más de una oportunidad el detalle de rutas y caminos cortados en el departamento de Canelones, como consecuencia de las crecidas de los cursos de agua; se hacía mención allí al tradicional Paso Calleros, en el camino que une las rutas 5 y 107, uno de los puntos de entrada y salida de la capital departamental. Es habitual para los lugareños que ese camino se corte cada vez que las lluvias son intensas, lo que obliga a los automovilistas y peatones a realizar un rodeo por la Ruta 11. Para quien viaja en automóvil las fotografías que acompañan la nota fueron tomadas desde los dos extremos del puente inundado, evitar el arroyo sólo supone cinco minutos. Ese tiempo no estaba dispuesto a perderlo quien al volante de su vehículo decidió desafiar la fuerte correntada del Canelón Chico, en el conocido Paso Calleros, a 1,5 kilómetros del Centro de la ciudad de Canelones. La irresponsabilidad del conductor tuvo consecuencias; en determinado momento, la fuerza de las aguas del arroyo comenzó a empujar el automóvil hasta arrinconarlo contra la baranda norte del puente. En ese momento, el imprudente ocupante del auto comprendió que jamás llegaría al otro lado. La correntada comenzó a arrastrar el vehículo y sólo la oportuna llegada de efectivos del destacamento local de Bomberos, quienes se fueron acercando hasta el automóvil mediante el uso de cuerdas, impidió que se consumara una nueva tragedia. El conductor, mojado pero ileso, fue retirado del vehículo y trasladado a un centro asistencial de Canelones. *
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