La historia de la detención comenzó cuando en la mañana de ayer vecinos de Solymar avisaron a la Policía de Ciudad de la Costa que un hombre con las mismas características que describieron las pequeñas niñas atacadas se encontraba en una casa de la zona, próximo al mar.
Inmediatamente los agentes canarios notificaron a sus colegas de la Seccional 11ª de Montevideo, los que estaban abocados a la búsqueda del agresor Ruben Rodiño Guzzo.
Ante esta información, se solicitó al Juzgado Letrado de la Costa la autorización para proceder a detenerlo, lo que finalmente sucedió en la tarde de ayer.
Pero antes de concretarse, los efectivos debieron evitar que el anciano se les escapara nuevamente.
Al llegar al lugar y cuando los policías iban a golpearle la puerta vieron que por una rendija de la puerta principal de la casa en construcción una persona observaba lo que sucedía en la parte exterior.
Al percibir que la idea del anciano era evadirse una vez más, uno de los agentes rodeó la casa y vio cuando Rodiño salía corriendo por los fondos. Lo alcanzó y se le tiró encima. Tras unos segundos de forcejeo, en los que Rodiño no usó el gas para defenderse, el policía logró reducirlo y con la ayuda de otros efectivos lo esposaron y lo condujeron hasta la patrulla. A partir de ese momento el hombre pareció entrar en conciencia de su enfermizo accionar y no reaccionó más.
Desde allí lo trasladaron hasta la Seccional 11ª, donde se encuentra incomunicado, esperando ser conducido hoy ante el juez penal de 12º Turno, doctor Nelson Dos Santos, quien entiende en el caso.
En el lugar también fue incautado el vehículo con el que Rodiño fugó en la madrugada del pasado miércoles y dos pulverizadores con gas irritante, los que son de uso exclusivo de la Policía.
La historia de este hecho empezó a escribirse mucho antes a lo que sucedió la pasada noche de Halloween.
El anciano ya había tenido múltiples problemas con los niños y jóvenes que viven en la zona y en especial con aquellos que concurren al colegio privado que esta frente a su casa: el colegio Gabriela Mistral.
Rodiño había echado del muro de su casa a liceales que lo molestaban, incluso les llegó a tirar agua caliente para que se fueran.
Esto generó una gran irritabilidad tanto en los estudiantes como en la Dirección del centro de estudio a tal punto que la directora del mismo se reunió con el anciano para evitar que los problemas pasaran a mayores.
Pero, a pesar de esto, las cosas empeoraron a tal punto que cuando dos niñas de nueve años, alumnas del colegio, fueron a pedirle caramelos en la noche de Halloween, el jubilado bancario no tuvo mejor idea que arrojarle gas irritante en los ojos y rostro.
Esto provocó lesiones de entidad principalmente en una de ellas que debió ser hospitalizada. La pequeña sufrió más debido a que es alérgica a ese tipo de sustancias.
Luego de esto, el hombre se encerró en su casa, ubicada en la calle Amsterdan 1476 casi Velsen, corazón de la zona residencial de Malvín.
Fue denunciado por los padres de las niñas, pero nunca accedió a dialogar con los policías, no atendiendo ni los llamados a su puerta ni los realizados vía telefónica. Incluso complicó aún más su situación cuando aprovechó la tranquilidad de la madrugada para huir en un auto, no sin antes romper la puerta del garaje de la casa y arrojarle a un agente, que realizaba la guardia de la vivienda en las afueras, el mismo gas que utilizó contra las pequeñas. *
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