GABRIEL MONTEAGUDO - COLONIA
El caso no sólo fue resonante sino que aún permanece impune y tiene como principal sospechoso al hijo de un poderoso empresario con vínculos en Colonia. El informe sobre el examen de ADN está en estos momentos siendo analizado por el fiscal policial Héctor Di Giácomo. En Policía Técnica trabajaba un hermano del jefe de Policía de Colonia, que fue desplazado hace 60 días junto a todo el comando, casualmente al mismo tiempo que tomó estado público el documento del ADN. Demasiadas casualidades para un hecho que es aberrante, como también lo es el manto de silencio que lo cubre.
La joven conocida como Daniela fue retirada de un conocido pub en la noche del 5 de marzo de 2006 aparentemente por el sospechoso y unos amigos.
Afuera la esperaba una camioneta que identificó como de color verde oscuro. Los hombres habrían sido tres. La violaron en una casa del Real de San Carlos.
La joven pudo contar su historia y se hizo la denuncia, que motivó marchas de la población y una indignación muy importante entre los ciudadanos, especialmente entre quienes conocían el carácter de Daniela.
¿Como puede estar la misma persona en dos lados al mismo tiempo? Parece imposible, a menos que tenga superpoderes. Sin embargo, mientras el caso de la joven apuntaba directamente al corazón de uno de los más poderosos empresarios vinculados a Colonia, el mismo día aparece una denuncia por violación en el juzgado de Rosario.Se tramita como Oficio Nº 066/H/PT/06 en la Dirección de Policía Técnica, adonde llegó un tubo de plástico rotulado Jacqueline Ayala 5.03.06, conteniendo un hisopo presentando una mancha amarillenta en su extremo.
La mujer, aparentemente, había logrado obtener una muestra de semen después de la violación.
El 15 de mayo, según el documento en poder de El Eco firmado por la sargento Ana María Pérez, "se extrajo ADN a la mancha amarillenta del hisopo según protocolo del FBI, empleándose técnica de extracción diferencial para separar ADN de las células epiteliales femeninas, producto de descamación, del ADN masculino contenido en las células espermáticas", dice el informe. La sargento Ana María Pérez, una de las que firma el informe (aparece como "Bach-Química", nombre y cargo que existe según pudimos constatar en el laboratorio biológico de la Dirección Nacional de Policía Técnica). Además está la firma de la encargada del Laboratorio Biológico, Cintia Pagano. El informe señala al hijo del empresario como dador del semen cuya muestra fue analizada: "Las manchas de semen contenidas en el hisopo remitido presentan idéntico perfil genético que el obtenido de la muestra de saliva de" (nombre del sospechoso). Está claro, aunque después, en el párrafo siguiente, el informe confunde al señalar que si bien el marcador del cromosoma Y (determinante del sexo masculino) era inconfundible, el resto de los autosomas con los que se los compara (muestra de saliva que contiene todos los cromosomas, salvo los sexuales) dice que pudo haber sido "cualquier miembro de sexo masculino de la línea paterna", y da una cifra de certeza del 99,46%.
Para que lo entienda el lector. El principal sospechoso de la violación de una joven en Colonia en la noche del 4 de marzo de 2006 aparece ese mismo día como el dueño del semen de la violación a una mujer en Nueva Helvecia. El expediente del hecho se archivó porque la mujer, que pasó mucho tiempo en la indigencia, se fue a vivir a Chile y nadie conoce su paradero. Es muy raro que haya dos violaciones la misma noche en el departamento; "es casi seguro que el informe se haya manipulado", señalan las fuentes consultadas por LA REPUBLICA. Parece evidente que esa muestra de semen no correspondía al caso de Jacqueline Ayala la mujer de Nueva Helvecia sino que en realidad pertenecía a la muestra de la joven violada en Colonia.
Nuestras fuentes nos confirman que este presunto informe de ADN está siendo estudiado al más alto nivel policial por el fiscal policial Héctor Di Giácommo, para conocer su veracidad. Mientras tanto, es sano preguntarse: ¿Quién cambió las muestras que generaron un informe de ADN para un caso que no era el original? Para los que esbozan la teoría del encubrimiento policial en el caso de la violación de la joven de Colonia, el tema está claro. "Se manipuló desde adentro para confundir y retrasar los expedientes".
En toda esta historia aparece comprometido el jefe de Policía de Colonia. El 13 de abril de este año, un año después de que se elaborara el presunto examen de ADN, el jefe de Policía Ruben Perazza dijo en la Junta Departamental, frente a los ediles y representantes de medios de prensa, que en el caso de la violación de la joven de Colonia se indagó a 122 personas, se inspeccionaron tres vehículos y se hicieron 14 análisis de ADN. "Yo desconozco los resultados de los ADN que se produjeron, por lo que de pronto pudiera haber un avance importante en la investigación y no tengo conocimiento", afirmó Perazza.
Nuestras fuentes señalan que una copia del examen de ADN estaba en la Jefatura de Policía de Colonia. Si el informe estaba, es verdadero y fue hecho en la fecha que menciona (15 de mayo de 2006), es decir un año antes, Perazza debió conocerlo. ¿Por qué no le dijo nada a la Junta Departamental?
Es más: para complicarle más aún el panorama al jefe de Policía, LA REPUBLICA pudo saber que en la Dirección Nacional de Policía Técnica lugar del que salió el informe de ADN que involucraría al hijo de este poderoso empresario trabajaba como "número dos" el hermano del jefe de Policía de Colonia, el jefe de Inspección General inspector mayor Carlos Perazza Labat.
Casualmente hace dos meses, cuando este documento comenzó a circular en Colonia, la cúpula de la Dirección Nacional de Policía Técnica fue removida y con ella marchó el hermano del jefe de Policía. ¿Coincidencia? ¿Pudo haberle avisado su hermano al jefe de Colonia el resultado del examen de ADN y enviarlo a Jefatura en lugar de a la Justicia?
Durante la elaboración de este informe hubo gente que nos alertó: que todo se trata de una interna policial y que en realidad el documento que circula por Colonia no es más que una "cáscara de banana" para terminar con una de las dos estructuras de la Policía de Colonia que se encuentran en disputa, una de ellas enfrentada al jefe de Policía.
Algo grave está pasando con este caso y nosotros no vamos a ocultarlo, preferimos contárselo al lector.
La jueza de Colonia, doctora Dolores Sánchez, fue muy amable y atendió nuestra consulta para saber si en el expediente se encontraban ya los resultados de los análisis de ADN. "Está en presumario y no puedo decir nada", manifestó, aunque nos dijo que el caso "se continúa investigando".
Mirado de lejos, y por lo que pudimos averiguar a nivel policial y judicial en los distintos ámbitos del departamento, da la sensación de que es correcta la apreciación popular que dice que "los poderosos nunca van presos" y que nadie quiere meterse con uno de los empresarios más poderosos de Colonia y además vinculado fuertemente a gobiernos departamentales.
Lo cierto es que lo que ocurre en Colonia es grave porque es grave que aún no se haya resuelto el caso de una violación por al menos tres personas a una joven hace más de un año, sino que además en la trama aparece una interna policial que desliza un desagradable tufillo a encubrimiento. Encubrimiento que no debería existir en un gobierno que se reafirma transparente.
Y eso molesta a la gente común, que de la Policía y de los jueces espera el accionar cristalino del primero y la Justicia del segundo. Ni más, ni menos. *
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