Desde que se instaurara la Ley de Humanización Carcelaria ha sido ya liberado un total de 827 y de acuerdo con los registros de la Dirección de Cárceles, únicamente el 18% ha reincidido y sido nuevamente encarcelado.
Estos datos surgen de un informa detallado que fue confeccionado por las autoridades carcelarias en el cual, por ejemplo, se da cuenta de que ya han sido entregadas las obras de refacción de la Unidad Penitenciaria "Libertad", tareas que llevara a cabo el Ministerio de Transporte y Obras Públicas tras la firma de un convenio.
En el refaccionado edificio, se podrán alojar unos 750 reclusos, pero vale señalar que la tarea de realojamiento del edificio será en forma escalonada, pues se debe hacer una tarea de logística y además actualmente la Dirección Nacional de Cárceles no cuenta con el personal necesario para hacerse cargo de todo el edificio completamente ocupado, pues para ello son necesarios unos 180 funcionarios, para lo cual se espera el ingreso de nuevo efectivos a dicho organismo policial.
Muchos de los reclusos que están actualmente alojados en los módulos de acero tienen la esperanza de ser trasladados al edificio, pero será muy difícil pues el mismo está destinado para alojar a presos de otras cárceles como Santiago Vázquez, que están superpobladas.
En el módulo de acero están los reclusos más peligrosos de todo el país y para que los pasen al edificio tendrán que tener una muy buena conducta.
En otro orden, en el complejo carcelario de Santiago Vázquez fue inaugurado un módulo con alojamiento para 240 reclusos, que será de mínima seguridad y está destinado a aquellos que trabajan y estudian. Justamente sobre esto vale decir que este año en todo país son 1.126 los presos que estudian y 1.976 los que trabajan.
Otra de las ideas es la construcción de unidades penitenciarias en los departamentos de Rivera y Treinta y Tres, para lo cual se está instrumentando el llamado a licitación.
La Dirección de Cárceles está trabajando en la implementación de un proyecto piloto de monitoreo de los reclusos que son beneficiados con el régimen de prisión domiciliaria. Se trata de unas tobilleras o pulseras con GPS (Sistema de Posicionamiento Global).
Con esto se pretende ir descongestionando las cárceles que en su gran mayoría están superpobladas.
La idea es darle dicho beneficio a los reclusos que cometieron delitos menores y por consiguiente no se los considera peligrosos.
Este procedimiento tendría un costo diario por recluso de unos seis dólares, cuando actualmente estando recluidos el costo ronda los once. Con este sistema, se podrá saber siempre la ubicación del recluso Si se dispara la alarma, se quita o rompe el aparato, a partir de ese momento el preso pasará convertirse en un prófugo de la Justicia.
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