Ricardo Almada Maldonado
El dueño de casa, un hombre joven que posee un comercio en Punta del Este, se encontraba en el entorno de la hora 23.00 del lunes en su domicilio de la calle San Martín del barrio Reservas del Este de la ciudad de Maldonado, esperando que llegara su esposa. De pronto llamaron a la puerta y por una de las ventanas que se encontraba abierta, se recortó la figura de un chico, muy joven, que encapuchado y esgrimiendo un revólver (calibre 22) lo apuntó al cuerpo intimándolo a que lo dejara pasar.
Atónito, el dueño de casa no atinó más que a franquearle el paso al tiempo de repetirle que se quedara tranquilo. El precoz copador lo hizo sentar en un sillón y le maniató con cinta sus manos y sus pies, cuando a los pocos minutos llegó la esposa de la víctima con la bebita de ambos de sólo dos meses. Allí redujo también a la mujer, la ató de pies y manos y la sentó junto a su esposo, al tiempo de comenzar a solicitarles la entrega de todo el dinero que tuvieran en la casa. Le entregaron todo lo que tenían, varios miles de pesos y algunos dólares, pero el chico insistía por más mientras los apuntaba permanentemente con el arma de fuego. Sobre medianoche, el hombre llamó por teléfono a un empleado de su comercio y le solicitó que le llevara a su casa todo el dinero que estuviera en el comercio, lo que el empleado hizo al poco tiempo sin llegar a sospechar nada de lo que estaba pasando.
Pero el delincuente, con una increíble frialdad, siguió insistiendo por más dinero, hasta que a la hora 1.00, obligó a la pareja a subirse al automóvil de su propiedad y dirigirse hacia un cajero automático de la Avenida Roosevelt para sacar dinero. No lo contrariaron y así lo hicieron, retiraron una suma aproximada a los .000; pero lejos de ser liberado, el matrimonio fue obligado a retornar a su casa, siempre bajo amenazas, donde nuevamente el menor los obligó a mantenerse quietos, bajo permanentes amenazas.
El matrimonio aterrorizado y la mujer aferrada a su bebé no podían creer lo que estaban viviendo; el menor, lejos de irse con el propósito de obtener dinero alcanzado, permaneció en la casa durante toda la noche; tanto las víctimas como el propio delincuente, llegaron en algunos momentos a ser vencidos por el sueño; dormitaron varias veces sin que la situación cambiara, hasta que la odisea terminó cuando sobre la hora 7.00 de
ayer, el muchacho cargó su mochila, y diciéndoles una y otra vez que no fueran a llamar a la Policía, se retiró de la casa corriendo. Fueron 8 horas interminables para la familia que, independientemente de la aterradora noche que vivió, no sufrió ningún tipo de agresión o lesión por parte del menor, amén de haber permanecido varias horas maniatada. Apenas pudieron, llamaron a la Policía que en minutos desató un impresionante operativo en la capital departamental, que contó con la participación de varios móviles de la Seccional 1ª y de Radio Patrulla, además de motos de la Policía Comunitaria y unidades de Investigaciones. Con los datos precisos aportados por las víctimas, ya que el peligroso menor varias veces se quitó la capucha con la que había llegado, el chico -domiciliado en Cerro Pelado- fue detenido en Bulevar Artigas y calle Arturo Santana, sin ofrecer resistencia. Dentro de su mochila llevaba el arma utilizada para el copamiento y casi .000 en efectivo, además de otros efectos de la finca.
Fuertemente custodiado, ayer a la tarde fue llevado ante el titular del Juzgado Penal de 2º Turno, por donde ya había pasado ya que en el mes de junio del año pasado perpetró una rapiña en un comercio de la zona de Pinares, enfundando un revólver de juguete. Su destino era seguro: un hogar de máxima seguridad del INAU.
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