Un pequeño de tres años falleció ayer en una fuente de la Plaza Independencia. Estaba sentado sobre el resguardo del espejo de agua cuando cayó hacia atrás y se golpeó en la cabeza padeciendo asfixia.
La madre del niño, de iniciales DG, se quebró en llantos después que los médicos de un equipo de emergencia desistieran de continuar con todo intento de reanimación. Era inútil. La mujer se postró de rodillas, se abrazó del cuerpecito sin vida, y mucho costó a los policías convencerla de la necesidad de aceptar lo inevitable.
Las causas del "accidente general fatal", como se define en términos policiales, son investigadas por la jueza en lo penal de 7º Turno, la doctora Graciella Gatti, desde que los funcionarios de la Policía Turística tomaron conocimiento de la tragedia, sobre las 19:55 horas, y solicitaron la ayuda especializada de los médicos de emergencias.
Anoche, la madre del menor permanecía en un fuerte estado de shock en dependencias de la Seccional 1ª sin poder ser interrogada. Madre e hijo integraban un grupo de personas del interior que se encontraba de paso por la ciudad capital. Todos los testigos fueron contestes respecto a la versión dada acerca de los hechos ocurridos.
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