Ivan Mourelle - RIVERA
El nombre de Ernesto Andrés Vargas Villanueva, conocido en el ambiente delictivo como "Cachorrinho", está ligado a numerosos hechos de sangre en los últimos años.
De simple ladrón de autos y motos, pasó a ser el hombre más temido de la región con varias requisitorias y la "rara habilidad" para eludir los sucesivos procedimientos de la policía de Uruguay y Brasil.
Sobre el peligroso delincuente, pesa la acusación de los homicidios del agente Elbio Noble y luego del cabo Schubert Pereyra.
El homicidio de Pereyra, un exfuncionario de la Dirección de Investigaciones, desató inclusive una ola de rumores sobre una posible diferencia, que habría existido entre Vargas y el occiso, a la hora de pagar "coimas" que garantizaran su libertad.
En el pasado, el peligroso delincuente ya había sido detenido y procesado por la Justicia brasileña. Y se supo que, las autoridades del vecino país, informaron sobre el caso a las autoridades del nuestro, como forma de agilitar un trámite de extradición.
Lo cierto es que Vargas permaneció preso largo tiempo, primero en el Establecimiento de Santana do Livramento, y luego en Uruguayana, desde dónde recuperó la libertad, con una variante fundamental: se casó con una ciudadana brasileña y tramitó la documentación correspondiente. Brasil nunca extradita a sus connacionales.
El detonante, para que un grupo de policías brasileños saliera tras el "Cachorrinho", habría sido que la madre de Vargas, Raquel Villanueva, estuvo el jueves de mañana en los estudios de Radio Internacional. La mujer argumentó que estaba cansada de las versiones que involucran a su hijo en diferentes delitos. "Parece que mi hijo tiene la culpa de todo. Y yo digo: ¿por qué no lo van a buscar? Si cada vez que algunos policías precisan dinero saben encontrarlo", espetó la mujer. "Lo que ocurre", explicó la misma por radio, "es que cuando los policías van a hablar con él, van vistiendo ropas particulares, pero luego de que algunos se ponen el uniforme, se hacen los malos".
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