Luis Ovidio Vega Milano | Paysandú
Un feroz ataque de una patota sufrió un integrante del grupo que trabaja coordinadamente por la inseguridad imperante en Paysandú.
Roque Laurencena, de 50 años, fue salvajemente golpeado por tres jóvenes mayores de edad.
El hecho se dio cuando mantenía una charla sobre los problemas de la delincuencia en la ciudad con un conocido representante político sanducero. Le explicaba la situación y le mostraba documentos del análisis que vienen realizando.
En cierto momento, el político debió apartarse porque otras personas querían dialogar con el vecino guardia ciudadano.
El violento episodio se concretó en la noche del sábado, cuando Laurencena quedó solo, y se propició el ataque sin mediar palabras de uno de los tres sujetos.
El motivo aparente sería que el agredido lleva adelante una de las "cuestionadas" guardias preventivas en el barrio Residencial del Este. En la misma, los vecinos organizados pasan largas horas del día en el lugar buscando prevenir posibles hechos delictivos. La falta de efectividad policial ante la ola de robos existentes, rapiñas y pedreas constantes contra la propiedad privada impulsó a estos vecinos a llevar adelante este sistema preventivo.
Debido a la heridas y lesiones sufridas por este convecino; fractura de maxilar inferior izquierdo y profundo hematoma orbital, los facultativos del sanatorio local decidieron su intervención quirúrgica.
LA REPUBLICA conversó en el domicilio particular antes de la operación. Laurencena dijo que vio cuando uno de los patoteros se acercaba a él pero nunca pensó que fuera para agredirlo cobardemente.
"Me golpeó y huyeron cuando se acercaban personas al lugar, pero quedaron plenamente identificados habiendo denuncia policial y penal correspondiente", asimismo aseguró que integrantes de otros grupos que trabajan en la misma temática también sufrieron ataques, y amenazas.
"Fueron hijos de policías sindicalizados que concurren a las reuniones porque también están muy preocupados y sorprendidos por el aumento de la delincuencia. A dos de los niños les hicieron un "submarino" intimidatorio en una piscina pública", manifestó el agredido.
Señaló finalmente que "esto no será óbice para seguir luchando. De ninguna manera nos amedrentaran. Esto demuestra que estamos en el camino correcto. Y sabemos que detrás de esto hay muchos "pesos pesados", enfatizó.
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